Alaba la figura de tu compañera o declárate a tu compañero
La característica más cacareada del juego es la de poder dar órdenes a tu equipo directamente a través del micrófono. En completo castellano podremos soltar “Mierda”, “Joder”, “De Puta Madre”, “Cubridme”, “Alto el fuego”, “Te quiero”, “Menudo Bombón”, “Idiota”, “Gilipollas”, “Gracias”, “Vamos”, y muchísimas palabras más. Hay para dar y tomar, y aunque en realidad sabe a poco es un añadido tremendamente interesante como veremos a continuación.
El juego plantea una serie de posibilidades tanto en combate como en calma para poder proferir a nuestros compañeros. Nuestras palabras tienen un efecto en la confianza de todos ellos con nosotros – que por supuesto, nos hemos de ganar, pues el equipo de batalla está compuesto por miembros de diferentes nacionalidades que no se conocen – y el qué decir en determinadas situaciones hará subir la barra de confianza.
Por ejemplo, agradecer el buen trabajo tras un disparo certero con el francotirador de Faye, o alabar una potente carga cuerpo a cuerpo de nuestro compañero Bo, es alguna de las posibilidades. Pero también en determinadas ocasiones los ánimos caerán y estará en nuestra voz el poder expresar valor con un “Esto es pan comido” o añadir tensión con un “Joder”. En combate es práctico porque en más de una contienda nos vendrá de perlas ir soltando que pidiendo que nuestros compañeros nos cubran, carguen o abran fuego a discreción. Pero también tiene el contrapunto de que si nos están machacando y soltamos un “Coño” sin querer, nuestros compañeros lo interpretarán como duda o falta de ímpetu por nuestra parte.
En determinados momentos del juego abandonaremos las armas por completo y asistiremos a unas pequeñas zonas en la que podremos hablar con civiles, que nos contarán su historia, o con nuestros compañeros, lo cual nos permitirá aumentar los grados de confianza ya sea declarándonos a algunas de las féminas o haciendo el cafre intentando contratar a alguna prostituta (en una zona muy al estilo Yakuza) para Bo. Sea como fuere hay detalles de humor como el hecho de que si nuestro equipo está compuesto sólo por mujeres, éstas hablen entre ellas preguntándose porque las han escogido a ellas y respondiendo que, probablemente, porque somos unos salidos (eso es literal).
Eso sí, hay una lacra importante y es que la detección de voz no siempre será infalible (más de las tres cuartas partes de las ocasiones sí lo será) y basta para que un personaje nos haga una pregunta, le intentemos contestar infructuosamente dos veces y a la tercera nos salga un natural “joder” que sí se detecte a la perfección. Son pequeñas frustraciones que aparecerán de vez en cuando.
Jugabilidad: Ofrece más de lo que aparenta
Robots enemigos a punta pala de diferentes colores, tamaño y armadura. Ése es el plantel contra el que nos tendremos que enfrentar una y otra vez; cayendo muy pocas veces en el tedio o la monotonía. ¿Qué ofrece Binary Domain? Pues un estilo de enemigo adictivo y divertidísimo porque por mucho que les dispares ellos siguen avanzando y avanzando. El haber creado unos enemigos tan genéricos pero tan divertidos de matar hace que los combates, variados según los escenarios, pasen como un suspiro por nuestras manos.
Disparas a un enemigo al brazo en el que porta el arma y vemos cómo se agachará a recoger dicha arma con el otro brazo. Le disparas en una pierna y lo veremos intentando mantenerse a la pata coja, le disparas en ambas piernas y se arrastrará hacia a ti para cogerte, golpearte e incluso explotar. Pero lo mejor, le disparas en la cabeza y vemos cómo seguirá vivito y coleando pero atacando a todo lo que haya a su alrededor, seas tú o sus compañeros robots.
 |
Dado que el juego cuenta con un sistema de recompensa por créditos, se nos premiará el disparar a los enemigos a la cabeza, de un solo disparo o cuerpo a cuerpo. Ya os decimos que en el sistema de coberturas planteado y con los mirillas y arsenal que poseemos atinar a la cabeza no será una tarea demasiado fácil. Pero si lo conseguimos ganaremos unos puntos que podremos invertir en mejorar todos los atributos de nuestras armas personales y la de nuestros compañeros, además de poder comprar habilidades. Este punto también ha sido pensado pues cada habilidad obtenida tiene diferentes formas que deberemos insertar, cual Tetris en un pequeño inventario rectangular. No podremos añadir el número de habilidades que deseemos, sino que lo deberemos hacer ajustando para que coincidan entre ellas.
Preparar a nuestros personajes es vital para los enfrentamientos contra los enemigos finales, los cuales no llegan al nivel de Vanquish, pero ofrecen un reto divertidísimo y variado. Destrozar a una araña gigante, acabar con un bípedo acorazado o con una especie de pájaro metálico con cuatro motores, será una tarea tremendamente desengrasante entre las diferentes cinemáticas, conversaciones o combates. La gran cantidad de escenarios y su variedad, así como un arsenal genérico pero funcional, acabarán por poner la guinda a más de diez horas de duración.
Eso sí, Binary Domain es un tanto irregular cuando intenta insuflar algo de variedad al típico combate a pie. Como buen copiador del género que citábamos antes, en Binary Domain hay escenas a bordo de un blindado con ametralladora de munición infinita, escenas en las que escapar de un derrumbamiento y escenas en las que ir a bordo de una lancha motora en la que una helicóptero deja caer minas explosivas (¿alguien dijo Half-Life 2?). Es en esos instantes cuando el juego pierde fuelle, se vuelve repetitivo y cae víctima de unos checkpoints absurdos que frustran más que retan. Al menos los pocos QTE que hay son interesantes, pues no será simplemente pulsar un botón, sino hacerlo cuando una barra oscilante pase por un punto determinado.
Multijugador
Si en la campaña para un jugador Binary Domain consigue quitarse el sambenito de “genérico”, no ocurre así en su completo, extenso pero poco inspirado multijugador. Consta de dos modos claramente diferenciados: el Vs. y el Invasión. El primero es el clásico de enfrentamiento contra otros jugadores en el que machacarse Todos contra Todos, por Equipos (con respawns ilimitados por equipo o con solo una vida por ronda), en el que un equipo ataque y el otro defienda, el clásico Capturar Bandera (pero siendo datos) o Dominio Territorial, que consiste en ocupar una serie de zonas. Como veis hay modos para parar un tren y a buen seguro os darán un gran número de horas de juego, pero no es nada que no se haya visto ya, aunque valoramos el tesón del equipo desarrollador para intentar mantener el interés del jugador.
Este interés se intenta mantener a través de un grandioso número de Desafíos a completar, así como decenas de habilidades a conseguir o la obtención del nivel 50 por parte del jugador. También hay marcadores, records de juego, posibilidad de comprar armas y complementos con los puntos que conseguimos en batalla, tener nuestro propio nombre de clan... Es decir, Binary Domain es un multijugador extenso y completo de manual. Sin alma, pero divertido y completísimo, más si consideramos que el modo Invasión (léase modo Horda) con cuatro amigos se hace tremendamente entretenido y además posee un gran número de órdenes y señales para nuestros compañeros. |