Estamos convencidos que hasta cuando PlatinumGames estornuda, los microbios hacen tirabuzones en el aire, chocan entre sí formando figuras de colores y acaban todos en posición desafiante como diciendo “Eh! Que soy un estornudo único”. Da igual lo que haga este estudio, tienen el estilo en la sangre, tienen la savia de lo referente en las venas. Sentaron cátedra con Bayonetta en el género de los hack and slah y lo volvieron a hacer en los shooters de acción en tercera persona con Vanquish (no, debates aparte no hay título que jugablemente pueda toser a estos dos ejemplos en cuanto a intensidad y dificultad). Ahora vuelven, tras un lanzamiento polémico y una edición por parte de SEGA más que cuestionable, con otra joya en bruto: Anarchy Reigns.
Mal Marketing, mal en venderlo al público… ¡Pero es una joya!
¿Cómo es posible que con un juego ya acabado y pulido, totalmente doblado a múltiples idiomas, se retrase sin motivo aparente seis meses perdiendo toda la campaña de marketing ya planteada? Sinceramente si SEGA quería vengarse de PlatinumGames por algún motivo lo ha hecho con creces, porque Anarchy Reigns hubiera sido una joya perfecta para esos momentos perdidos del verano en los que apetece una buena dosis de desenfreno, acción y mucho, muchísimo estilo.
Desde que en su día nos dejó totalmente prendados en la Gamescom, con una puesta en escena de pura adicción, siempre hemos defendido a PlatinumGames y este Anarchy Reigns tan bestial como difícil de vender. Ya os aventuramos que no será un juego para todos los públicos, que a más de uno le desesperará por la profundidad jugable, la cantidad de botones a utilizar y la variedad de estilos y combos de los numerosísimos personajes jugables. Para más inri el apartado gráfico es bastante desangelado en los primeros planos, con unas texturas no demasiado destacables… pero con un diseño de personajes y animaciones colosal (como el estudio nos demuestra siempre que puede).
A pocas semanas para que el juego, al fin, vea la luz, le echamos un vistazo a una versión casi final para adentrarnos con unas leves pinceladas en lo que esta obra ha de ofreceros. Ya os decimos que no hay nada que hable mejor de Anarchy Reigns que hacerse su tutorial, practicar en su sala de Entrenamiento o Simulación y cogerle el tranquillo a un sistema de control con más posibilidades de las que aparentemente hay en un principio. Los que seáis amantes de Bayonetta y Vanquish realmente os sentiréis como en casa.
Estilo, muchísimo estilo
El mimo por los pequeños detalles. Ese mimo que ha caracterizado a PlatinumGames y que alcanzó su máximo esplendor en todas las referencias jugables, videojueguiles o sonoras que había, por ejemplo, en Bayonetta. El menú de inicio ya es una muestra de esto que os hablamos: la seductora música que suena mientras la cámara va girando presentando a cada uno de los personajes del título – cada uno con una animación característica muy elaborada – es espectacular. Eliges a un personaje, por ejemplo a la exuberante Matilda, y la cámara se acerca a su trasero de latex para que ésta se gire con fuerza y arre una hostia tan contundente que reviente la cámara que la enfoca; otro ejemplo de lo que os decimos.
El tutorial es clave, lento y algo coñazo pero clave. Básicamente porque, y agarraros los machos, un personaje en Anarchy Reigns tiene ataque horizontal y vertical, puede agarrar a un enemigo y hacerle un combo o simplemente lanzarlo, puede interactuar con el escenario y coger un coche para utilizarlo de arma o también lanzarlo, tiene un modo ataque Especial que se aplica a los botones de ataque horizonta-vertical y que se gasta si lo utilizamos (lo recargamos dando hostias con los ataques normales). Podemos esquivar y protegernos pero si esquivamos gratuitamente con volteretas nos marearemos y nos quedaremos bloqueados.
Podemos activar un modo Furia en que dar una somanta de golpes considerable, lo mejor de todo es que si nos enfrentamos a otro usuario con Furia activado asistiremos a una lucha de golpes al más puro estilo Goku vs. Vegeta con un QTE que va cambiando entre los cuatro botones XYAB del mando. Si apretamos X y A a la vez creamos un movimiento en espiral de 360º que nos consume vida pero que es ideal para apartarnos a toneladas de enemigos. Por si fuera poco hay objetos que también se pueden clavar en los enemigos para dejarlos ensartados y, si eso no es suficiente, el títulos nos irá premiando con diferentes objetos que podremos cargar en un pequeño inventario (fusiles de asalto, escudos de energía, etc). Y por si fuese poco, también podéis activar el botón de vacile para atraer a los enemigos.
La guinda del pastel es un movimiento de embestida que podremos activar, sea con nuestra Arma Asesina o simplemente activando el botón vertical, que necesita de mantener los botones apretados para cargar. Como veis las posibilidades son mastodónticas sólo con un personaje, haced cálculos ahora cuando hay personajes ágiles como las féminas que tienen menos poder de ataque pero una velocidad endiablada o, por ejemplo, el propio Jack (protagonista de Mad World) que es una mezcla pesada de combate cuerpo a cuerpo.
La campaña, el entrenamiento ideal para el multijugador
Recordad que Anarchy Reigns es un título prácticamente multijugador. Pero a diferencia de, por ejemplo, Brink, consta de una campaña bastante interesante, con su historia, sus personajes mal hablados, sus idas de olla y un carrasuel de “fantasmadas” marca de la casa. La parte del multijugador es la que veremos en profundidad en su momento en el análisis de la versión final, pero ya os avanzamos que hay un sinfín de modos de juego. Sin ir más lejos hay escenarios en los que se pueden juntar 16 personas a sopapo limpio mientras aparecen agujeros negros que te teletransportan, bombardeos gratuitos desde el aire o un avión que se estrella en medio del escenario derribando todo lo que se encuentre por delante.
En la campaña empezamos como Jack y la idea es tener un escenario en el que poder campar a nuestras anchas con total libertad liberando las misiones. Estas misiones se van liberando a medida que vamos ganando puntos y estos puntos se obtienen a través de hacer combos masivos, muertes múltiples o muertos con estilo. Los enemigos irán apareciendo casi en hordas y, aunque es tremendamente divertido acabar con ellos, es más que probable que más de un jugador se aburra.
Las misiones van desde enfrentamientos contra un personaje principal en una especie de Arena (si le vencemos lo podremos seleccionar en el multijugador), hasta misiones de proteger a un robot de ataques de enemigos o acabar con rondas y rondas de enemigos distintos (desde tíos con bidones de lanzallamas, pasando por robots ninjas, científicos en planeadores e incluso lagartos gigantes armados con sus zarpas o con martillos kilométricos). Lo genial del asunto es que al final de cada misión se nos compensan con puntos por rapidez, por la poca vida que nos hayan quitado y por los combos, por lo que recibiremos diferentes medallas de bronce, plata u oro. A medida que consigamos puntos y niveles, desbloquearemos más misiones, más variedad de estas y hasta habilidades para nuestros personajes (desde que hacer un combo de 360º no nos quite vida, hasta aumentar la velocidad al correr o que nuestros combos normales hagan más daño).
No venderá por su apartado técnico
Ya os avisamos que Anarchy Reigns no entra por los ojos. La calidad de las texturas de los escenarios deja bastante que desear y no se le ve puntero gráficamente en ningún momento. ¿Es eso problema? En absoluto. Porque aunque los escenarios – que están bien construidos y con muchísimos elementos de interacción – no brillen por su acabado (sí por su variedad), los personajes y su diseño se sale por los cuatro costados. Las animaciones de cada uno de los combos y armas especiales del sinfín de personajes controlables es realmente sobresaliente.
En Resumen
Anarchy Reigns es un título especial, muy especial para lo bueno y para lo malo. El planteamiento jugable es profundo al plantear una cantidad de combos y posibilidades que no caben en los botones del mando – y que necesitan de múltiples combinaciones y de un poco de práctica – y el diseño de personajes – tanto estética como animaciones – es sencillamente colosal. La campaña es la antesala del multijugador, pero ambos cumplen con una premisa clave en PlatinumGames: flipadas, frenetismo, adicción, violencia y estilo, muchísimo estilo. Es una pena que la gestión de su lanzamiento y de su marketing lo hayan postrado a una especie de inmerecida etiqueta de título de segunda. Nada más lejos de la realidad, porque aunque le lloverán algunos palos que no sepan digerir su estilo y planteamiento, no nos podíamos imaginar un mejor inicio de 2013.
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