¿Si Gabe Newell fuera una horrible persona y un absoluto bocazas dejarías de jugar a Half-Life 2? Sed sinceros a la respuesta porque algo ocurre, pero en menor medida y con alguien mucho menos conocido, con Fez. Un título auspiciado bajo la bandera indie del Independent Games Festival, que tras muchos años de desarrollo, unas cuantas polémicas y unas desafortunadas formas de su creador ha generado muchísima expectación. Pero toda esa expectación y detalles son totalmente ajenos a un título, son fuegos de artificio olvidables cuando nos ponemos delante de una experiencia con detalles únicos y planteamientos que, sin ser absolutamente innovadores, sí consiguen sorprender. No hay que caer en el error de “todo lo que es indie ya es excelente”, pues hay errores técnicos y jugables en Fez que no le permiten brillar en su totalidad. Eso sí, si consigues obviarlos y mirar hacia otro lado es más que probable que Fez te llegue a emocionar.
Que la película sea de Sundance, no significa que sea buena…
Aunque daría para un artículo mucho más extenso que un par de líneas dentro de este análisis, hay que tener mucho cuidado con el “endiosamiento” de según qué proyectos “indies”. Hay mucho desarrollador de garaje, o que empieza en solitario desde su habitación que, por tener una idea innovadora, ya se cree en la potestad de faltarle al respeto a muchos otros desarrolladores quizá menos originales pero con mucho más oficio detrás. Ese ha sido el caso del tal Phil Fish, que no se ha caracterizado por unos comentarios demasiado halagadores de cara a otros desarrolladores e incluso usuarios. No tenemos ningún reparo en que Phil Fish haya dicho lo que ha dicho, no somos de la opinión que haya que guardarse cosas por ser “políticamente correcto”, pero si tu juego depende de esa imagen, cuida más tus dardos.
Para más inri, a Fez le ha seguido un aura constante, desde que en 2007 se iniciara el desarrollo, que le ha labrado no pocos enemigos. Para empezar el hecho de que se presentara varias veces al IGF no ha sentado nada bien en otros desarrolladores indie, pues en 2008 el título ganó el premio “Excellence in Visual Art” y en 2012 ganó el Grand Prize en el IGF. ¿Os imagináis una película que se presentara varias veces a los Globos de Oro y a los Oscars? No es un ejemplo comparable, pues al IGF no todo lo que se presenta son proyectos acabados, pero es un detalle que, rodeado de otras polémicas, tampoco ha sentado bien.
Vale la pena conocer estos datos, pero es una información que ni de lejos afecta al juego, pues todo lo que ocurra a su alrededor le resbala. ¿Importa que haya tardado 5 años en ser creado cuando estás jugando con él? ¿Debería afectar? En absoluto, Fez es una experiencia única que coge elementos que se han visto en Super Paper Mario, echocrome, el reciente y fantástico Crush 3D o incluso ilomilo. Es decir, la base de jugar con la perspectiva y el espacio no es original de Fez, los ingredientes son de sobra conocidos, pero el plato creado sí tiene un sabor especial y eso es lo que hay que tener en cuenta.
Un punto de vista diferente
Dice mucho de Fez que se inicie como un correcto plataformas vestido de 8 bits, pixels y coloridos recuadros. Llegar a lo más alto del escenario para que el universo alrededor de Gómez, el protagonista del título, colapse y se reinicie nuestra partida, pasando de nuevo por el logo y el “Press Start”. El momento tiene mucho trasfondo, pues vemos cómo aparece la propia Bios del sistema o del universo, no sabemos aún qué, aparece para enseñarnos otra vez el mismo escenario con una salvedad: ahora podemos rotar todas las habitaciones y plataformas 90 grados, pudiendo ver los cuatro costados de cada cubo/escenario.
Una nueva dimensión que altera el mundo de Gómez, que armado con su sombrero – llamado Fez –, se dispone a intentar arreglarlo. ¿Os habéis imaginado cómo debe ser para un invidente que un día por sorpresa pudiera ver? ¿Os habéis planteado alguna vez que, pudiendo ver y oír, un día os convirtieseis en sinéstesicos y cada vez que probarais algún alimento escucharais algún tema musical? Pues eso es lo que vive Gómez el día que nosotros empezamos nuestra travesía por los innumerables, surrealistas y elaborados planos físicos que nos brinda el juego.
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Al igual que espacio y tiempo van ligados de la mano en las leyes físicas, las leyes de Fez se determinan por el plano frontal de nuestra pantalla, en el que veremos un escenario 2D, que podrá ser rotado 90 grados para poner ante nuestros ojos el lateral del escenario. Es decir, la combinación de ejes X,Y,Z tan habitual en programas 3D o en ejercicios de espacio, mientras nuestro vértice de visión sea el X puede que una plataforma esté tremendamente lejos de nosotros, pero al rotar 90 grados y situarnos en el eje Y esa plataforma se fusiona con el suelo en el que estamos pudiendo pasar andando a ella. De esta forma, si volvemos al eje X anterior habremos salvado el gran abismo sin siquiera saltar.
Este ejemplo, tremendamente simple y sencillo de entender, sólo es una letra del alfabeto que plantea Fez, a medida que avanzamos esas letras se convierten en palabras, frases, subordinadas, párrafos y todo un relato novelesco que conseguiremos exprimiendo nuestras neuronas. Hay escenarios realmente trabajados en el que, por ejemplo, toda una serie de columnas, con sus correspondientes escalinatas, logran hacer una escalera conjunta y única si conseguimos rotar los 90 grados en su momento y punto de vista correspondiente.
Fez tiene el mérito de volver al concepto de la antigua escuela en el que tiraremos de libreta y bocetos para apuntar trayectorias, puzles e intentar resolverlos desde hoja y papel. El cambio de perspectiva como medio para resolver los puzles no es novedoso, pero funciona a la perfección cuando se le saltea con ingredientes muy al gusto de un determinado público: utilizar un código QR con nuestro propio móvil para resolver un puzle, hacer uso de las sombras de un escenario, fijarnos en el reflejo de las nubes para un puzle a gran escala a lo tetris o esperar a que se haga de noche para ver cómo la luz de la Luna dibuja en una pared una puerta que recuerda a la entrada de las minas de Moria en El Señor de los Anillos. |