Forma parte de su ADN. El estudio 5th Cell siempre ha querido ir un paso más allá en cualquiera de sus obras. Hacer algo diferente cueste lo que cueste, intentar innovar por encima de todo, bien sea en una portátil con el magnífico, espléndido e imaginativo Scribblenauts o rizar el rizo en un terreno con una competencia y oferta abismal: los shooters. Se han querido embarcar, para más inri, en un shooter en tercera persona exclusivamente multijugador y el resultado no podía ser más agradable para el paladar: fresco, innovador y con ese punto diferente que consigue hacerlo destacar, y muy merecidamente, por encima de la descomunal propuesta de shooters que hay en el mercado.
Diferente, fresco, innovador
A estas alturas de la generación, con docenas de shooters exclusivamente online sean de pago o Free-to-Play y con mastodontes como Call of Duty o Halo absorbiendo a verdaderas masas de jugadores, tiene muchísimo mérito lo labrado por 5th Cell. Podían haber hecho un enfrentamiento entre clanes más, con alguna que otra innovación jugable en los rangos o en la mecánica de juego y tirar para adelante. Pero no, había que dar un par de pasos laterales y un par más hacia adelante para construir este interesantísimo Hybrid.
Es una verdadera lástima que no lo hayan publicitado más, aunque hemos de decir que es una tarea ardua porque Hybrid es de esos títulos que sobre el papel o explicados en boca a boca no acaban de ser comprendidos. Es el precio a pagar para los que intentan salirse de la tangente para convertirse en inclasificables. Básicamente porque si dices “Hybrid es un shooter frenético en el que no puedes moverte libremente salvo entre cobertura y cobertura con unos reactores en la espalda, enfrentándose en partidas muy variadas 3 vs. 3, pudiendo disparar desde el techo, pared o suelo” es probable que os quedéis igual o que no suscite el 100% de vuestro interés.
Hasta que no se avance algún tiempo más allá del rápido y necesario tutorial no se siente y comprende hasta que punto Hybrid es adictivo, diferente y sobre todo divertidísimo. Es puro vicio, os lo decimos muy en serio. Es obvio, cuando lo juguéis, que no es revolucionario, no es una nueva forma de jugar a los shooters, pero sí es innovador. Coge elementos muy típicos como las habilidades, múltiples armas a desbloquear y una serie de rangos y opciones vistas en otros juegos. Pero hasta en lo conocido y típico busca apostar por lo diferente.
La mecánica jugable es tan interesante, y además el apartado gráfico se desenvuelve tan bien gracias al motor Source de Valve, que sabe muy mal los errores de novato o de principiante como es el hecho de que se tarde eones en encontrar partidas o que no haya un lobby para agilizar la búsqueda de enfrentamientos. ¿De qué sirve tener un título al que tienes muchas ganas de jugar y con el que te diviertes muchísimo cuando estás en los combates si has de esperar una eternidad para disputar uno de ellos? No queremos imaginar la frustración que ha de tener 5th Cell en su cuerpo ante una situación de este calibre.
Jugabilidad: Una mecánica difícil de entender, pero magnífica al jugar
Ya tenéis en mente algunas pinceladas de Hybrid: combates 3 vs. 3 a través de múltiples modos de juego en unos escenarios plagados de coberturas colocadas en techos, paredes y suelos por los que nos hemos de mover con jetpacks. Mientras estemos en las coberturas sólo podremos desplazarnos por ellas, nada de levantarnos y correr alrededor. Sólo podremos esquivar y movernos en varios sentidos cuando estemos sobrevolando el escenario entre cobertura y cobertura, pues el desplazamiento – que se puede interrumpir y volver al punto de origen – es automático.
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Disponemos de un botón de salto tremendamente ágil y sin florituras para pasar de lado a lado de una cobertura, disponemos de una única arma por combate – que podemos cambiar cada vez que nos matan -, así como un tipo de granada y una habilidad especial. ¿Dónde está la clave entonces? ¿Dónde está lo que le hace tan diferente? Pues en la construcción de los escenarios y en detalles como el sistema de combates entre continentes y países, así como un interesantísimo y útil sistema de drones de apoyo.
Al grano: Hybrid, al igual que la mayoría de shooters actuales, te da experiencia y puntos por todo: disparos a la cabeza, disparos en el aire, apoyo cuando un aliado mata a un enemigo, bajas con drones, rachas de bajas…etcétera. Pero es en acumular muchas muertes enemigas en dónde está una de las pequeñas claves del título. Con tres bajas seguidas podremos desbloquear un dron acechador, con cinco un dron guerrero y con siete un dron cazador.
Estos drones son unos robots que nos acompañan en todo momento incluso tras morir, si el enemigo en el lapso en el que revivimos a nuestro personaje no lo ha eliminado. Se pegan a nosotros y nos sirven de apoyo y defensa, el acechador con su agilidad, el guerrero con su tamaño y su descomunal potencia de fuego y el cazador con un +1 de bajas enemigas casi asegurado, pues cuando lo activemos desbloqueará una especie de ninja que volará incesantemente hasta que encuentre a un enemigo y lo ejecute sin miramientos.
La clave, pues, radica en que la composición de los escenarios está tan estudiada que la intensidad de las partidas se hace palpable a los pocos minutos. Hay pocas coberturas y están muy bien colocadas en distintas posiciones y formas geométricas, de ahí que haya que estar en constante movimiento y, por lo tanto, pensando mucho cada desplazamiento y/o estrategia. Un tamaño más grande de mapas hubiera echado por tierra a estos 3 vs. 3 tan intensos como adictivos.
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