Mientras que Sleeping Dogs es una de las sorpresas del año, un título fresco y divertidísimo, competente y disfrutable de principio a fin, variado y profundo en muchas de sus mecáncias… su DLC, que parece intentar emular lo que hizo Rockstar con los zombis y Red Dead Redemption, es todo lo contrario: lento, poco inspirado y hasta repetitivo. No está mal si ya te has pasado todo el título y tienes ganas de más, pero con el fantástico sabor de boca que nos dejó el título original es obvio que este contenido descargable no está, siquiera, al mismo nivel.
Hong Kong y sus fantasmas
Undead Nightmare es, probablemente, uno de los mejores DLCs que han salido a colación de un juego en toda esta generación. Lo tenía todo: duración, ingenio, carisma y un planteamiento de zombis que mantenía la inmensa calidad de la obra original, Red Dead Redemption. Sleeping Dogs, como genial sandbox que es, también poseía unos buenos cimientos para plantear una historia totalmente paralela, e irreal, relacionada con fantasmas y la mitología japonesa.
Pero las comparaciones con Rockstar acaban ahí, lo que nos atacará en Sleeping Dogs: Nightmare in North Point no son zombis, son una especie de híbridos entre estos y vampiros (de los que intentan ser de verdad, no de los pijos de instituto que ya conocéis tan incinerables como prescindibles). Hay un sinfín de referencias a la mitología y cuentos orientales, con detalles como colocar un papel determinado en la frente del enemigo para acabar con su existencia. Sleeping Dogs ya era así con múltiples referencias al cine oriental, y este DLC no podía ser menos.
La historia da comienzo con un breve vistazo a la mitología narrado por el compañero de Wei Shen. Éste no tarda en cachondearse de todos esos cuentos de fantasmas hasta que aparece el malo maloso de turno con una máscara de gato. Al parecer, y según cuentan en el juego, si no te entierran bien vuelves a atormentar a los demás en forma de fantasma, pero si resulta que te matan convirtiéndote en comida para gatos, pues vuelves como fantasma-gato. Cosas de fantasmas y del otro mundo, vaya.
El problema no es la historia en sí, que no está mal, aunque se cuenta a trompicones y sin demasiados alicientes más allá del humor negro que va desprendiendo; el verdadero problema es el concepto jugable, con misiones de ir de A a B, resolver B, para ir después a C, y así sucesivamente. Se salva porque antiguos compañeros de Sleeping Dogs resucitan para ayudarnos, para echarnos un cable, una colleja o una puya humorística, pero el resto es bastante flojo sobre todo por el hecho de que el combate contra los nuevos enemigos se vuelve francamente repetitivo.
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Los fantasmas-zombi-vampiro aparecen alrededor de nosotros y van dando botecitos para saltarnos a la yugular, de vez en cuando se abren algunos portales en los que los podremos eliminar tirándolos directamente y ahorrándonos el cansino gesto de darles múltiples tundas de mamporros uno a uno. Son fáciles y sin desafío alguno, y los que en teoría nos suponen un reto, unos enemigos muchísimos más grandes, feos e intocables, tampoco son para tirar cohetes. Básicamente los más grandes serán invulnerables a nuestros golpes y sólo recargando un poder mágico y ancestral – que tendremos que conseguir – a base de derrotar enemigos normales, vamos a poder dañarlos.
El título no da miedo en ningún momento, tampoco hay escenas de terror y de tensión, y de vez en cuando aparece algún que otro mafioso humano. El DLC se ejecuta aparte desde los menús, por lo que no se integra con la historia (algo parecido a lo que ocurría en inFamous 2 y su vampiresco DLC), además de que nos ofrece 30 mil dólares que tampoco sirven de mucho o la búsqueda de diferentes santuarios. El hecho de conseguir vehículos nuevos tampoco tiene demasiado interés debido a la poca distancia entre misión y misión.
Conclusión
Nos topamos con un DLC que tiene más de idea y de humor, con asesinos y mafiosos respetando y venerando a los muertos, que de aplicación jugable. Todo lo genial, interesante y divertidísimo del título original se desnuda para mal en un contenido descargable que no le llega, ni de lejos, a la suela de los zapatos a su homónimo. Ejemplos de DLCs interesantísimos hay a patadas, desde los de Borderlands, pasando por el Undead Nightmare de Red Dead Redemption, pero con Sleeping Dogs la fórmula no ha funcionado. Se salva porque es relativamente barato y quién sea fan del título puede que le compense las dos o tres de horas que le ofrecerá.
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