Dawnguard, a pesar de sus bugs iniciales, fue un gran contenido descargable para The Elder Scrolls V: Skyrim, mientras que Hearthfire fue más bien un complemento. A muchos el primero de estos DLC le gustó mucho, mientras que el segundo obtuvo un recibimiento más tibio. Por fortuna, Bethesda Softworks se deja de experimentos “a lo Sims” para volver a expandir el juego con nuevas misiones, nuevos objetos, nuevos gritos, armas y, lo más importante de todo, la posibilidad de surcar los cielos montados en un dragón.
Skyrim y Morrowind, juntos por este DLC
Vale, es cierto. Soy un desalmado por poner un titular para este artículo tan pretencioso e irreal como el que he puesto… pero es que una pequeña parte de vosotros sabe que estoy en lo cierto, ya que Dragonborn se ambienta en la isla de Solstheim, conocida por ser el entorno que se había añadido en la expansión Bloodmoon del mítico The Elder Scrolls III: Morrowind. Queramos o no, esto hace que se añada algo de valor nostálgico al contenido descargable que hoy nos ocupa.
Al igual que ocurrió con anteriores expansiones, al instalar Dragonborn se incluirán muchos elementos nuevos, pero también se modifican algunos para que así los NPC nos hablen de la existencia de una nueva misión principal, la de la nueva expansión. En este caso nos podemos enterar después de rebuscar entre los cadáveres de unos enemigos que nos asaltan durante nuestro camino o conversando con otros. Además, muchos NPC anónimos empezarán a compartir con nosotros sus inquietudes, siendo el problema que asola a Solstheim uno de los temas más recurrentes.
Escucharemos hablar sobre los problemas que está originando otro Sangre de Dragón, llamado Sacerdote Dragón, motivo por el cual nos tocará viajar hasta la isla de Solstheim. Una vez lleguemos a nuestro destino, gracias al viaje en barco que podemos tomar en los muelles de Ventalia, nos encontraremos con que el Sacerdote Dragón busca hacerse con esta isla, y para ello parece que no tendrá piedad alguna. Por este mismo motivo se nos ha consultado para que vayamos y nos enfrentemos a él. En estas tierras habitan los Skaal, que se ven obligados a ayudar a este maligno personaje.
Se han incluido un total de siete misiones principales, a las que se suma un buen conjunto de misiones secundarias que nos servirán para aumentar nuestra afinidad con los habitantes de las nuevas regiones y poblaciones que visitemos, para así obtener nueva información sobre nuestra quest principal. En nuestro caso hemos atendido un elevado número de peticiones de NPC de segunda fila, pero las misiones secundarias que más nos han llamado la atención son las que giraban en torno al Libro Negro, que aportan bastante diversión y son junto a las misiones principales las más atractivas de todas (y las que más jugosas recompensas ofrecen).
Sí que es cierto que ya se empieza a notar cierta repetición en la formula de las misiones que aquí se ofrecen, pero tal es el grado de implicación y de inmersión que hemos logrado hasta este momento que aún así os lo pasaréis en grande y no repararéis en el hecho de que se trata de la trigésimo sexta vez que os adentráis en una cueva para acabar con todos los enemigos y recoger el tesoro que guardaban para entregarlo a un NPC, que está tan agradecido que se decanta por compartir su recompensa. Además, la trama y las nuevas posibilidades de Dragonborn consiguen que el desarrollo de esta expansión se mantenga fresco e interesante desde su comienzo hasta su épico final.
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¿Qué es lo que más os ha llamado la atención de los vídeos o imágenes difundidas hasta este momento? Seguro que sin duda alguna comentaréis la posibilidad de montar a dragones. El manejo de estas criaturas es bastante sencillo de ejecutar. No se incluyen complicadas maniobra, y esto es una lástima, ya que nos habría gustado tener algo más de libertad. Es un medio de transporte muy rápido y espectacular, pero poco más. Olvidaos de controlar directamente los ataques del dragón o disputar batallas aéreas contra otros dragones, pues no habrá nada de eso. Aún así, resulta muy divertido y gratificante, pues habrá que tener paciencia hasta que consigamos domesticar a una de estas enormes bestias.
Otro de los grandes reclamos de este DLC es la inclusión de Apocrypha, que se presenta como una ciudadela de decoración muy recargada y donde podremos investigar más sobre los enigmas de los libros negros. En este escenario se darán algunas de las situaciones más intensas y divertidas de cuantas viviréis en Dragonborn. Por otra parte, también destaca la existencia de escenarios tan diferentes a los que hemos podido ver hasta este instante en Skyrim, pues aquí los terrenos baldíos están formados por parajes deshabitados y grandes extensiones de terreno sin un mísero árbol en el que parapetarnos. Eso sí, también hay sitio en los nuevos entornos para algún que otro bosque de setas, cuevas y más localizaciones.
Entre el resto de novedades nos encontramos con nuevas armas (lanzas y otras más particulares), nuevas armaduras, objetos, hechizos, gritos y demás. Entre todas estas opciones destaca la posibilidad de portar una coraza que nos hace tener una resistencia tan potente como la de un dragón, además de la ya citada habilidad para montar a una de estas criaturas. El elenco de enemigos también se ha actualizado para incorporar a nuevas criaturas, como los Netchs, las medusas voladoras sacadas de Morrowind, o los Rieklings, unos pegajosos enemigos que debutan en esta expansión. También hay nuevos tipos de zombis y criaturas de ceniza. Como colofón final destacar que también se han incluido nuevos dragones.
Con respecto a la duración no tengáis duda. Dragonborn es tan largo o más de lo que ya fue Dawnguard. En este caso no nos encontramos ante una evolución en el concepto de juego tan importante como la que ofrecía el hecho de poder convertirse en criaturas de la noche, pero esto se compensa con una selección de misiones principales y secundarias muy divertidas y la presencia de un escenario tan mítico como es la isla de Solstheim.
Apartado Técnico
El nuevo territorio incluido ofrece algunas zonas baldías, bosques, cuevas, montañas nevadas, etc. Ofrece una extensión bastante importante, pero lo mejor de todo es ver que la variedad de escenarios está asegurada, aunque alguna de las transiciones de un tipo de terreno a otro son a veces un tanto bruscas. Vastas extensiones de terreno que presentan un aspecto más árido y, por tanto, más vacío en algunos escenarios. Presenta una menor carga poligonal, pero aún así da la impresión de ser un mundo creíble. Además, algunas de las localizaciones interiores presentan unos decorados estupendos, que contrastan con el aspecto algo más vacío de los exteriores.
En Resumen
The Elder Scrolls V: Skyrim – Dragonborn vuelve a la senda de Dawnguard. En esta ocasión nos encontramos con una expansión menos innovadora que la primera que recibimos, pero que aún así terminará por engancharnos gracias a la amplia cantidad y variedad de contenidos. El hecho de poder montar a un dragón es el principal reclamo, pero el añadido de la isla de Solstheim va mucho más allá que la simple mecánica de vuelo. Se incluyen nuevas armas, objetos, gritos, misiones y esto ya es motivo más que de sobra para desempolvar este magnífico juego).
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