Siempre es grato que llegue el día en que nos enfrentamos a un nuevo hardware. Una puerta se nos abre ante nuestros ojos y un mundo de posibilidades se empieza a gestar en nuestras manos. El futuro es incierto, pero a la vez emocionante, y recibir una nueva consola, y más siendo la sucesora de la productiva y espléndida Nintendo DS, es algo que siempre es de agradecer. Nintendo sigue la línea abierta por su anterior portátil y por Wii, lanzando al mercado un producto con un claro elemento diferenciador que la destaca como novedad. No obstante, a diferencia del control táctil de Nintendo DS o jugar con el mando de Wii, al efecto 3D le falta aún peso para lucirse, pues hay que acostumbrarse, marea y consume batería a un ritmo endiablado. Pero la máquina nunca suele ser la importante, sino el software que la acompaña y sobre todo el que la acompañará. Ha llegado el momento de analizar Nintendo 3DS.
Bienvenidos al mundo de las tres dimensiones
El mundo es en tres dimensiones. Hasta ahora los videojuegos no eran más que una ilusión, un engaño que nos mostraban mundos 3D a través de aparatos que sólo podían representar imágenes en dos dimensiones. Nuestro cerebro se creía el engaño y desasociaba la realidad para dejar imbuirse por esa ilusión óptica e irreal que tantas veces quería representar un mundo imaginario, jugable o real.
Nintendo lanza al mercado su consola más completa, al menos de lanzamiento, y con más posibilidades pero arrastrando lacras y problemas de los que la compañía nipona aún no se consigue despegar. De todas formas este detalle es totalmente irrelevante dado que Nintendo DS ya salió muy limitada en su lanzamiento y poco a poco ha ido no solo actualizándose con nuevas ediciones físicas (DS Lite, DSi, DSi XL), sino con una infinidad de software tan espléndido y excelente que cuesta echarle un simple vistazo sin empezar a profundizar en verdaderas joyas y obras maestras.
A simple vista Nintendo 3DS no es más que una evolución del concepto de Nintendo DS. Es un salto de Game Boy a Game Boy Advance. Hardware más potente y el añadido del 3D. Es algo así como una Nintendo DS con efecto 3D, ni más ni menos. La novedad, aún así, resulta sorprendente para cualquier no iniciado o habitual en los videojuegos. Los primeros instantes son dubitativos, el 3D suele marear y de momento no hay software que despunte realmente. Pero poco a poco y a lo largo de las horas, a medida que nuestros ojos se acostumbran al efecto, uno va descubriendo que se abre una nueva dimensión (y nunca mejor dicho) a la hora de plantear nuevas experiencias de juego.
No sólo eso. La consola nace con una vocación totalmente social y con un componente de interacción entre amigos y desconocidos como jamás había planteado Nintendo. La intención es sana y ya era hora que la compañía japonesa pusiera cartas en el asunto del online, pero aún así el paso no acaba de ser firme y aunque han acelerado el ritmo, la competencia y los nuevos aparatos de juego (principalmente smartphones) llevan aún bastante ventaja en el tema en línea y de posibilidades con la cámara, reproducción o interacción.
A lo largo de las próximas páginas intentaremos desentrañar lo que realmente ofrece la máquina, sus posibilidades, su futuro y su presente. Que Nintendo necesitaba una consola así en un momento como este no es ninguna novedad, como bien explicaremos a continuación, y en estos instantes es prematuro juzgarla cuando el software importante está por venir y anunciar. Pero al menos, nos ha proporcionado momentos realmente gratos y novedosos, pasen y vean…
- ¿Por qué nace Nintendo 3DS ahora?
- ¿Cómo funciona la consola?
- Nintendo y el online, anclados en el pasado
- Los títulos de lanzamiento
- Lo que está por venir
- Conclusión
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