Arkedo Studio nos presenta su particular forma de ver los shoot’em up, en este juego en el que nuestra principal arma son los fuegos artificiales y los enemigos de lo más variopintos.
Los fuegos artificiales más variados
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¿Tortugas chef y croissants? Pues esto es de lo más normalito que encontraremos
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Big Bag Mini nos ofrece una vuelta de tuerca a un clásico estilo arcade, el de los shoot’em up o, más concretamente, el de los matamarcianos. Coger estilos de juego arcade clásicos y darles una vuelta de tuerca, añadiéndole un interesante uso de las características de la portátil, parece ser el principio por el que se mueve la desarrolladora francesa Arkedo, pues es lo que pudimos ver también en su notable Nervous Brickdown, que cogía otra mecánica tan clásica como el de los arkanoid y le añadían mucha variedad e imaginación.
Jugabilidad
Viendo las imágenes, más de uno se estará preguntando de qué diablos va esto. Pues es más sencillo de lo que parece. Al igual que en todo matamarcianos, la mecánica de juego de Big Bang Mini es muy similar: nuestro objetivo será acabar con las hordas de enemigos que nos irán apareciendo en la pantalla superior, mientras sobrevivimos esquivando sus disparos en la inferior, moviendo nuestra nave o cosa (ya que en cada mundo es una cosa diferente).
Sin embargo, al igual que pasó con Nervous Brickdown, Arkedo nos ofrece su particular forma de ver un matamarcianos, y lo hace de forma ingeniosa y adaptando por completo la fórmula a las características de la consola. Los disparos, en vez de salir de nuestra nave (llamémosla así), los lanzaremos nosotros mismos usando la pantalla táctil, realizando ligeros trazos sobre la pantalla en la dirección en la que queremos lanzar el disparo, que se desplazará hasta la pantalla superior. De esta forma, iremos acabando con los enemigos que irán allí apareciendo. Aunque tendremos que tener cuidado pues, a pesar de que podemos realizar un buen número de disparos a la vez, no nos conviene hacerlo a lo loco, y procurar tener la mayor puntería posible, pues si alguno no logra dar a ningún enemigo, éste estallará como si fuesen fuegos artificiales, generando un buen número de bolitas y objetos varios que, al igual que los disparos enemigos, tendremos que evitar a toda costa si no queremos empezar la fase desde el principio.
Afortunadamente, tendremos toda la pantalla inferior para esquivar dichos disparos y, para ello, tendremos que tocar sobre nuestra nave y arrastrarla por la pantalla, haciendo que esquivarlos sea muy cómodo, lo que vendrá muy bien, dado que habrá momentos en los que no serán pocos los disparos que esquivar. A este sistema de disparo y movimiento de la nave, tan independientes, se le puede achacar que, a veces, en el fragor de la batalla, podemos no acertar a mover nuestra nave y, en vez de eso, disparar o viceversa. Sin embargo, el control es lo suficientemente preciso para que esto no pase muy a menudo.
A cada enemigo que acertemos, éste soltará una estrella, que tendremos que procurar recoger, ya que llenarán una barra situada en la parte izquierda de la pantalla inferior (se llenará más o menos según el tamaño de la estrella, que va acorde con el tamaño del enemigo) y, cuando logremos llenarla por completo, habremos completado esa fase. Aunque antes tendrá lugar un sencillo minijuego, en que habrá que unir una serie de puntos numerados que conforman una figura, arrastrando el lápiz táctil por ellos, y que varía ligeramente en cada mundo.
Y es que, al igual que en Nervous Brickdown, el juego se divide en varios mundos, más concretamente en 9, con 10 fases cada uno (no hay que ser un lumbreras para averiguar el número total de fases), incluyendo un jefe final, y cada mundo, aunque conservando la misma fórmula de juego básica anteriormente comentada, tiene ligeras variaciones, además de estéticas (que ya comentaremos en el siguiente apartado), también jugables. El primer mundo será el más genérico y sencillo, con el objetivo de que nos hagamos bien con la fórmula antes de empezar a alterarla y, por poner algunos ejemplos, en el segundo mundo, de estética invernal, habrá variaciones del viento, lo que provocará cambios de dirección en los disparos, además de tener la habilidad de crear un huracán que absorbe todos los disparos; o en el tercero, una pared de pinchos tratará de destruirnos en la pantalla inferior, aunque lograremos pararla por cada enemigo destruido. Además, ganaremos la habilidad de lanzar opcionalmente unos disparos teledirigidos, aunque más débiles que los normales.
Además, cada mundo tiene sus enemigos, con sus movimientos y rutinas de ataque. El resultado de todo esto es que, a pesar de que pudiera parecer que la jugabilidad tan simple (aunque efectiva) del juego pueda resultar en un juego monótono, esas variaciones sin duda darán mucha variedad al juego, logrando enganchar y que queramos ver qué cambios nos deparan en el siguiente mundo.
Completar el modo Arcade, el modo de juego principal y en el que iremos completando cada uno de los mundos uno tras otro, no será tarea fácil, dada la dificultad que pueden alcanzar los últimos mundos, en los que necesitaremos todo un derroche de reflejos y puntería. Pero como recompensa a tan ardua pero divertida tarea, tendremos acceso al modo Misión que, como bien indica su nombre, nos ofrecerá una serie de misiones en las fases ya jugadas, tales como acabar en el tiempo límite, no disparar más que un determinado número de veces, etc. Bastante divertido, y que añadirá cierta rejugabilidad al asunto, en un juego que nos dará bastantes horas de diversión. |