Ya era hora de que PlayStation Vita recibiese un FPS en condiciones para demostrar que las nuevas posibilidades de control eran las adecuadas para recibir un título de estas características. Y lo mejor de todo es que nos ha bastado con unos pocos minutos para darnos cuenta de que el sistema de control responde a las mil maravillas, haciendo que nos encontremos frente a un nuevo Resistance que se aproxima “peligrosamente” a las entregas de PlayStation 3.
Las Quimeras aterrizan en la nueva portátil de Sony
Resistance: Fall of Man fue uno de los primeros títulos en mostrar el potencial que encerraba PlayStation 3. Sony necesitaba por aquel entonces un FPS que consiguiese “borrar de las mentes” de muchos indecisos los nombres de Gears of War o Halo 3, y por ello confiaron plenamente en Insomniac Games y su primer FPS. El resultado es ya historia, y aunque puede que guste más o menos, lo que sí queda claro es que Resistance se ha asentado como una de las sagas más importantes del catálogo de Sony.
En esta ocasión le toca debutar en PlayStation Vita con un objetivo muy claro: demostrar que jugar a un FPS en la nueva portátil es un auténtico vicio. Para ello ha sido fundamental la incorporación del segundo stick analógico, que asegura que el concepto de juego sea muy similar a anteriores entregas… y por fortuna sí que podemos afirmar que se trata de un título muy divertido y de situaciones similares a las vistas en la consola de sobremesa.
En esta ocasión nos tocará meternos en la piel de Tom Riley, un bombero de New York que se ve sorprendido por el ataque de las Quimeras hacia la Costa Este de Estados Unidos. El gobierno americano había tranquilizado a sus ciudadanos ante la invasión protagonizada por estos alienígenas en Europa, pero con la excusa de que tenían una defensa infranqueable la gente siguió viviendo sus vidas tranquilamente. Sin embargo, cuando las Quimeras se decidieron a dar el paso se vio que nadie está preparado para una fuerza y tecnología tan importante como las de estos extraterrestres… pero Tom Riley tiene un objetivo muy claro, y nadie ni nada podrá detenerlo.
El primer contacto del protagonista con una Quimera se produce durante el incendio de una fábrica en Staten Island, razón por la cual se alarma al comprobar que su mujer Natalie y su hija Rachel están en casa y no las está protegiendo. Por ello, iniciará una carrera para intentar mantenerlas a salvo mientras combate contra centenares de bichos. Por el camino también conocerá a Ellis Martínez, una chica que pertenece a un grupo organizado llamado Minutemen. El objetivo de estos es el de defenderse de las Quimeras, al no haber creído ni una sola de las palabras de tranquilidad transmitidas por el gobierno meses atrás. Para completar el elenco de personajes importantes tenemos a Richard Gorrell, quien parece tener unas oscuras intenciones sobre el plan armamentístico del gobierno de los EE.UU.
Este conjunto de personajes y de situaciones ya es más que suficiente para que os hagáis una idea de lo que os espera en Burning Skies. La trama no es especialmente llamativa, pero sí que ofrece lo suficiente para que nos interese conocer lo que le ocurre a Tom, Ellis y la familia de Tom. Nos habría gustado algún giro argumental más o una mayor profundización en la personalidad de los personajes principales, pero con lo que han hecho es más que notable para un título de este género.
Jugabilidad
Resistance: Burning Skies se juega como si fuese otro FPS cualquiera, con la salvedad de que ahora lo haremos en una PlayStation Vita, lo cual es seña de alegría para todos aquellos que se quedaron con las ganas de disfrutar de uno similar en PSP. De hecho, el sistema de control resulta tan cómodo y natural que nos sentiremos como pez en el agua desde nuestra primera partida.
El sistema de control se apoya en el uso de los dos sticks analógicos para el movimiento y el apuntado del personaje, mientras que el resto de botones ofrecen unas funciones muy comunes. Hay un botón para disparo, otro para apuntar, otro para recargar, otro para saltar, otro para agacharse y un último para cambiar de arma o abrir la rueda de armas, y así escoger entre las ocho disponibles. Por otra parte, también se aprovecha la pantalla táctil y el panel trasero táctil para diversas funciones como la activación de los disparos secundarios de cada una de las armas de fuego, el uso del hacha, el lanzamiento de granadas o incluso echar a correr (esta última es la única opción destinada al panel trasero táctil).
El elenco de armas es uno de los elementos más destacados de cualquier entrega de Resistance, y en esta ocasión no iba a ser menos. Al principio empezamos con el Fusil Folsom M5A2 y el Bullseye. Vienen a ofrecer unas características similares, pues son una especie de rifles de asalto que ofrecen un cargador bastante amplio (más amplio en el caso del Bullseye) y una potencia de fuego considerable. Como disparo secundario ofrecen un lanzagranadas y la posibilidad de marcar a los enemigos para que así nuestros disparos esquiven la pared que separa nuestra posición de la del enemigo.
Más adelante nos encontraremos con la ballesta Mulo, que viene a cumplir una función similar al de una escopeta, pues en las cortas distancias resulta muy potente. Como disparo secundario presenta la posibilidad de cargar el proyectil de napalm, lo cual causa graves daños al enemigo. El Perforador es un arma muy interesante, pues sus proyectiles son capaces de traspasar una pared, mientras que como función secundaria ofrece la posibilidad de expandir un escudo delante de nuestra posición, desde la que poder seguir atacando sin que disparo alguno nos afecte (salvo el de otro perforador). |