El caso de Electronic Arts y Star Wars: The Old Republic empieza a ser preocupante, y en la Gamescom 2011 se demostró una vez más. El juego, pese a tener múltiples reservas, aún sigue sin fecha oficial. El título, pese a tener una inversión mastodóntica de dinero detrás, pasó bastante desapercibido por la feria, donde Guild Wars 2 se comió a cualquier MMO que osara asomar la cabeza. Para un juego de tal envergadura, la demostración que se nos hizo por parte de BioWare supo a escasa y escueta, pero al menos las novedades presentadas eran muy interesantes, como veréis a continuación.
Los tres pilares: PvE, PvP y Raids
Si uno se pone a pensar en este mastodóntico MMO, da la sensación de que EA está siguiendo la misma estrategia de marketing que utilizo con Medal of Honor: Enseñar lo mínimo posible mientras deja que pase el tiempo. Está claro que las cinemáticas mostradas año tras año son de una calidad soberbia y espectacular, pero son, aún hoy en día, muchos usuarios que no saben a ciencia cierta lo que Star Wars: The Old Republic les ofrecerá. Quizá por ser conscientes de ello, BioWare centró su presentación en enseñar materia jugable del título.
Su filosofía se basó en enseñar tres de los pilares del título. El primero de ellos, llamado Flashpoints, es el concepto típico y tradicional de los MMORPG en los que deberemos completar diferentes misiones obtenidas a través de conversaciones con NPCs. Estas misiones, que se dividirán en diferentes zonas y mazmorras, serán las típicas de leveleo que podremos hacer en solitario u acompañado de un grupo. El segundo pilar consiste en unas zonas de guerra PvP, con un estilo peculiar que recordaba (el ejemplo mostrado) a un partido de fútbol americano. Por último se nos mostraron las “Operations”, que son el equivalente a las instancias o raids de muchos otros MMO.
Obviamente, en la poco más de media hora que se utilizó para enseñarnos el juego, era difícil absorber absolutamente todos los conceptos que se nos estaban mostrando a una velocidad de vértigo. Pero la esencia de lo enseñado daba a entender que Star Wars: The Old Republic va a puntar directamente a lo tradicional y a la increíble y casi interminable envergadura del mundo que proponen.
Demostrando el potencial de un interesante PvP y un usual sistema de Raids
La muestra de PvP se basaba en el llamado Huttball Warzone, que bajo la explicación y lo mostrado parecía tremendamente atractivo. Lo genial del asunto es que en él se podían enfrentar Jedi contra Jedi, Sith contra Sith y, en definitiva, cualquier jugador que quisiera echar un partido de un peculiar fútbol americano. Hay una pelota de energía en el centro y cada equipo debe llevarla al campo contrario, con el añadido de que hay trampas, enemigos y luchas entre usuarios en el campo de batalla.
Por supuesto cada usuario puede derribar a otros e incluso cortar los pases de balón del equipo contrario. La verdad es que de primeras sorprende porque uno no sabe si tomárselo en serio o a risa, dada la aparente sobriedad y ambigüedad que parece respirar el título en muchos de sus apartados. Pero la realidad es que este modo de juego parece tremendamente desengrasante y adictivo, más si tenemos en cuenta que habrá múltiples escenarios con diferentes condicionantes como lava, gases corrosivos o pasarelas que permitan el paso de los jugadores. Si resulta que las clases están balanceadas, puede ser un modo muy popular entre los usuarios.
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Seguidamente le tocó el turno a la demostración de Eternity Vault, uno de los ejemplos de las llamadas Operations o, para entendernos, “Raids de toda la vida”. Nuestro papel estaba encarnado por diferentes clases del lado Sith y la misión empezaba con todos los miembros del grupo saliendo de una gran nave espacial y cayendo en el planeta a través de múltiples cápsulas individuales espaciales. Un inicio prometedor y muy cinematográfico, pues no había ningún tipo de carga y conseguía meternos de lleno en la acción. Aterrizábamos todos en una gran zona montañosa nevada y debíamos acercarnos a un gran portalón en el que se escondían grandes secretos relacionados con la trama de esa operación.
No obstante, antes de empezar en la acción se nos dio un breve repaso de las diferentes clases que iban a participar en el evento. Star Wars: The Old Republic utilizará un sistema de clases parecido al de Aion, en el que habrá cuatro grandes clases y luego cada una se especializará en dos vertientes diferentes, dando así a un total de 16 clases entre el lado Jedi y el lado Sith. El Bounty Hounter, se dividía en Powertech y Mercenary; el primero consistía en un personaje altamente blindado con gran potencia de fuego para grandes grupos de enemigos, el segundo se encargaba de repartir leña a diestro y siniestro con su gran arsenal de blasters, torretas pesadas o misiles modificados. Son sólo dos ejemplos de esa clase, pues luego existían la clase Sith Warrior, el Imperial Agent o el Sith Inquisitor, cada uno, por supuesto con sus habilidades y especializaciones.
Empezaba de lleno la partida y la primera toma de contacto en la acción tenía que ver con dos grandes torretas y un montón de pequeños droides. El trabajo en equipo era vital, pues los juggernaut, una especialización de “tanque” armado con sable laser de los Sith Warrior, se encargaban de las torretas mientras los “Sorcerer” (el equivalente a mago Sith), lanzaban ataques grupales a los pequeños droides. Los ocho personajes apenas tuvieron problemas para contrarrestar el numeroso ataque enemigo, pues se notaba que era una Raid de alto nivel y los miembros de BioWare que jugaban ya lo tenían perfectamente dominado. |