El estudio chileno ACE Team se está ganando la etiqueta de original a pulso con cada nuevo lanzamiento. Su anterior título, Zeno Clash, ya sorprendió a propios y extraños con ese extraño universo sacado de un mal sueño. Su nuevo juego descargable va un paso más allá y nos sumerge de lleno en un viaje loco y surrealista que resulta inclasificable, y adornado con un sentido del humor absurdo que enorgullecería a los mismísimos Monty Python. Rock of Ages es un soplo de aire fresco, corto pero intenso, que nos hará esbozar más de una sonrisa.
Una locura rodante
Rock of Ages combina los géneros de plataformas y “tower defense” creando una mezcla adictiva e inesperada. Nos pondremos en la piel de Sísifo, un mito griego condenado a subir una y otra vez una enorme roca por una pendiente. Pero siempre que iba a alcanzar la cima, la piedra resbalaba de sus manos y tenía que volver a empezar desde abajo, ya que formaba parte de un castigo de los dioses por su mal comportamiento. El juego coge esta historia y reimagina el mito, haciendo que Sísifo escape del Hades lanzando su enorme roca contra la puerta que protege la salida. A partir de entonces, el malhumorado hombre se dedicará a destruir a dioses y personajes históricos de todo tipo con la ayuda de su fiel roca, aplastando a celebridades como Leonardo da Vinci, Platón, Aristóteles, Napoleón e incluso a algún que otro Papa.
Si ya el argumento es surrealista como él solo, la forma de plasmarlo es genial. Si alguno de vosotros ha disfrutado del programa televisivo de los míticos humoristas Monty Python o ha visto alguna de sus películas, sabréis que es frecuente encontrar animaciones bidimensionales hechas con recortables que se mueven frenéticamente. Creadas por Terry Gilliam, se han convertido en una seña de identidad del humor absurdo e hilarante. Así, en Rock of Ages los personajes serán bidimensionales, como si hubieran sido recortados de sus cuadros más míticos, y están animados de una manera “cutre” pero entrañable a más no poder.
Sísifo recorrerá varios escenarios europeos y su viaje nos servirá como ejemplo de las diferentes corrientes artísticas, que van desde el arte griego, pasando por el medieval y acabando con la pintura goyesca. Si estáis medianamente interesados en el arte, los chistes que veréis en las secuencias de vídeo os harán aún más gracia, aunque incluyen referencias constantes a películas actuales como Matrix, El Señor de los Anillos o 300.
Todo el juego está plagado de este humor absurdo, que va desde inteligentes referencias muy bien hiladas hasta vulgares chistes de pedorretas. Habrá quién no disfrute de este tipo de humor, pero si lo valoramos hará que la experiencia sea inolvidable.
Jugabilidad
Una colina. Dos caminos exactamente iguales descienden de ella, llenos de obstáculos. Al final de cada uno de ellos, una puerta guarda a un personaje clave. Nuestro objetivo es simple: controlar una enorme roca, hacerla saltar entre los obstáculos y estrellarla contra la puerta a la mayor velocidad posible. Tras varias embestidas, la puerta caerá y podremos aplastar a nuestro enemigo, ganando la partida. El enemigo intentará hacerlo antes que nosotros. La idea básica de Rock of Ages se define así, pero el juego introduce varios elementos estratégicos que le dan complejidad.
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Cuando hayamos alcanzado la puerta con la primera piedra, nuestros trabajadores empezarán a construir la siguiente. Mientras tanto, podremos gastar el dinero que hemos ganado aplastando unidades enemigas en construir torres que molesten al pedrusco enemigo en su camino. Pero no solamente torres, también podremos colocar vacas y elefantes que se pondrán en medio, ventiladores que desviarán la bola, barriles de dinamita que explotarán y otras trampas más complejas. El objetivo es combinar todos estos estorbos para arrancar pedazos de la roca enemiga y que llegue con menor fuerza a nuestra puerta.
También podremos gastar un poco más para dar efectos letales a nuestra roca: podremos prenderla en llamas, llenarla de aceite o ponerle un par de alas que nos permitirán hacer saltos dobles. El frenetismo de los descensos contrasta con la reflexión sobre cómo crear las trampas más efectivas, dando lugar a una combinación muy heterogénea que le sienta muy bien al título.
Si algo se puede achacar a esta combinación es que disponemos de muy poco tiempo para planear estrategias. El enemigo manda rocas constantemente y no podemos retrasar nuestras piedras ni lo más mínimo, por lo que la fase de construcción se convierte en un ensayo y error frenético. Muchas veces pondremos torres sin pensar en sitios estrechos mientras miramos de reojo la construcción de nuestra roca. Las físicas a la hora de rodar están muy bien conseguidas, y las arengas de nuestros soldados, combinadas con la música épica y la velocidad, hacen que Rock of Ages tenga momentos de pura adrenalina.
Además del modo historia, que nos durará unas 4 horas sin recoger todas las llaves escondidas, podremos jugar un modo contrarreloj en el que mejorar los tiempos globales. También practicaremos el Skeeball, intentando sumar el mayor número de puntos de destrucción. |