Es una ironía absoluta que mientras Nintendo 3DS languidece con un catálogo escuálido, a la espera del Mario plataformero y con Kart, Nintendo DS siga engrosando su fabuloso catálogo con pequeñas y deliciosas joyas que enganchan como si la consola fuera nueva y la acabáramos de estrenar. Kirby vuelve a la palestra con una nueva y fantástica aventura que, aunque no consigue superar a uno de los mejores títulos de Nintendo DS y de la historia de la bola rosa (Kirby y el Pincel del Poder), nos dará un gran número de horas en las que se mezcla ingenio, habilidad y dificultad.
Divide y vencerás
Kirby representa con su figura su propia esencia: su blando cuerpo puede recibir por todos lados, puede recibir indiferencia, falta de éxito abrumador o alabanzas de los usuarios, que él las recibe igual. Durante años y años ha seguido constante y sin perder el tesón de lanzar diferentes productos a cada cual más gracioso, original o divertido. No llega a la sobre-explotación de Mario pero se le acerca y es una pena que nunca haya tenido la repercusión o el éxito de hermanos como Zelda, Samus o el propio Mario. El propio Kirby’s Epic Yarn es uno de los juegos más bellos de Wii y su acogida fue más bien tibia.
Ahora le llega el turno de volver a la portátil que tantas alegrías le han dado, y lo hace de una manera fresca y distinta. El Kirby glotón de toda la vida desaparece y se vuelve vegetariano, ya que no comerá a los clásicos enemigos para transformarse en ellos, sino que sólo comerá verduras alrededor de los mapeados. Encima si Kirby ya era un pozo sin fondo a la hora de comer, imaginad lo que devorarán 10 Kirbys funcionando como uno solo… pues una absoluta barbaridad.
Con Mr.Dedede fuera del mapa, es la Tropa Calavera y el malvado Necrodeus el que asalta los bellos paisajes en los que descansa Kirby. El cadavérico enemigo le manda una maldición que divide a Kirby en diez partes iguales. Su plan es que si enfrentarse directamente a Kirby es imposible, mejor dividirlo para ir derrotando poco a poco a las partes más débiles. Pero el malvado hechicero comete un fatídico error, y es que deja viva a una de esas partes. Tan jovial como siempre, Kirby irá a lo largo de cuatro grandes mundos, con más de 10 niveles cada uno, en busca de sus otras partes y con la intención de devolver la tranquilidad a su mundo.
De nuevo Nintendo ha conseguido bordar una experiencia tremendamente especial y cuidada en todos sus aspectos. Kirby Mass Attack es un cúmulo de pequeños puzles y niveles tremendamente sencillos de ejecutar pero realmente complejos de completar al 100%. Basándose en un control enteramente táctil, sin necesidad de utilizar ni uno solo de los botones de la consola, lo nuevo de Hal Laboratory es un pequeño nuevo imprescindible de Nintendo DS. Tiene sus pequeños fallos y sus matices, pero ninguno afean al conjunto.
Jugabilidad
La mecánica jugable es tremendamente simple de entender y se nos explica en pocos minutos. Con el puntero táctil indicaremos la dirección en la que queremos que avance Kirby, si por ejemplo queremos que corra sólo tendremos que pulsar dos veces en la pantalla y aparecerá una pequeña estrella indicándonos el sentido hacia el que se mueve nuestro protagonista. Si por ejemplo queremos romper un bloque o abalanzarnos sobre un enemigo será tan simple como coger a uno de los Kirbys con el puntero y moverlo con un gesto rápido y seco hacia el objeto en cuestión. Por último, si mantenemos el puntero sobre Kirby o los Kirbys, dependiendo del número de ellos que hayamos conseguido, se creará un aura azul a nuestro alrededor con la que dibujar una línea por la que los Kirbys viajarán con calma.
 |
Fácil de entender y aún más sencillo de jugar. Porque la esencia del título es que no hay vidas, que Kirby no muere como tal si no que va perdiendo partes que vamos acumulando. Es decir, a medida que vamos comiendo fruta vamos elevando un contador en la pantalla superior que va de 1 a 100. Cuando llega al máximo se nos dará un nuevo Kirby señalándose como 2/10 en el caso de que sólo dispongamos a dos pequeñines. La clave es conseguir el máximo de diez porque así los enemigos y las trampas serán más fáciles de solventar.
El punto ingenioso es que sí, no hay muertes como tal, pero si hacen daño a un Kirby éste se pondrá en azul, y si le vuelven a hacer daño éste intentará volar cual angelito por los aires, con lo que tendremos que tirar a otro Kirby contra el que se ha vuelto ángel para que vuelva a tierra de color azul. Solventar los niveles es tarea relativamente sencilla, lo que ya es mucho más complicado es conseguir mantener a los 10 Kirbys sin recibir ni un solo toque y sin perder a ni uno. ¿Para qué será necesaria esa función? Pues porque hay engranajes y puertas que sólo pueden ser abiertas si disponemos de 10 y mantenerlos es verdaderamente complicado.
Eso es así porque aunque los diez rosados funcionan como un único ente, alguna vez alguno quedará descolgado o por ejemplo mientras los nueve restantes van por encima de una plataforma el último de la fila ha sido atrapado por una planta que no lo deja ir. Todo se basa en el contacto, porque tanto puzles como enemigos se solucionan haciendo que todos los Kirbys que dispongamos se lancen como una melee de rugby, asfixiando al enemigo o al árbol que cede por el peso que tiene en su copa (porque todos están arriba) y cae al suelo. |