Cuarta entrega y Layton sigue con la misma energía, calidad e ímpetu de siempre. Es más joven, porque la historia se remonta a los inicios de la relación entre el detective y su inseparable Luke, pero no ha perdido ni garra ni fuerza. El nuevo episodio, que llega con un considerable retraso a nuestro país y con algunos recortes respecto a la entrega inglesa, es fiel a sí mismo y al estilo. ¿Innovación? En absoluto… ¿Para qué? ¿Acaso se esperaban los fans de Sherlock Holmes o de Hércules Poirot que estos no resolvieran el caso reuniendo a todos los implicados al final del capítulo? Para nada, así que Layton no iba a ser menos.
Intachable, elegante y tan caballero como siempre
Ya hemos perdido la cuenta de las veces que hemos dicho que Nintendo DS cerraba con un broche de oro su catálogo con tal o cual juego. Se “suponía” que con Okamiden, por aquello de coincidir prácticamente con el lanzamiento de Nintendo 3DS, la cosa llegaba a su fin, pero a estas alturas la anterior portátil va camino de seguir pasándole la mano por la cara en calidad y variedad, al menos en 2011. Nintendo DS sigue incombustible y más con títulos como el que hoy nos ocupa.
De la mano de Level-5 y tras varios años pegados a las aventuras de Layton, con más de 12 millones de títulos vendidos, llega el turno de viajar al pasado y descubrir a un detective en la universidad que se embarca en un misterioso y “paranormal” suceso. Su razón y su método científico y analítico le apartan de las “creencias” o de la “fe” en espectros. Cuenta la leyenda que al sonido de una flauta un espectro aparecía en el nebuloso pueblo de Misthallery para socorrer y proteger del mal a sus habitantes. Sin embargo, esta vez se gira la tortilla y el ser (que por X razones recuerda a cierto ser de los que se hayan leído el fantástico cómic 20th Century Boys) atacará arremetiendo contra toda estructura que se ponga a su paso.
Son inteligentes en Level-5, muy inteligentes a decir verdad porque a cada entrega juegan mejor con el estilo “Poirot” de dar a entrever lo que no es, de jugar con las imágenes y los personajes para engañar al jugador, de dar un aperitivo de un sabor para servir un primer, segundo y tercer plato totalmente distintos a los anteriores. No es el mejor guión de la saga principalmente, porque aún contando con el magnífico ingenio de “El Futuro Perdido” no posee su ritmo y es demasiado lento, que no malo o peor, en ocasiones. Simplemente es más lento, para bien o para mal y estamos convencidos que por el tipo de trama algo de más agilidad le hubiera dado un toque aún más brillante.
Ver cómo florece y se gesta la amistad de Layton y Luke es probablemente uno de los mejores premios que Level 5 podría dar a todos aquellos que han seguido la saga entrega tras entrega. Lo mejor es que sirve de doble espejo, porque los que se inicien por primera vez asistirán a la gestación de un tándem protagonista que luego se les ampliará si deciden jugar a anteriores entregas (en un orden cronológico de lanzamiento y no de trama). La figura de Emmy Altava es una deliciosa incorporación y una variación nuevamente a agradecer. Una cuarta parte que se iniciara con Luke y Layton se hubiera sentido monótona, pero con Emmy asomando la cabeza cambian las respuestas y la forma del detective.
No os damos más detalles porque simple y llanamente no hacen falta. ¿Hace falta desgranar un episodio de Sherlock Holmes? ¿Hace falta uno de Hércules Poirot o de las aventuras de Agatha Christie? Sabéis que no, por lo tanto cuanto más vírgenes os adentréis en “La Llamada del Espectro”, mejor. Sólo os aseguramos que aún teniendo un desarrollo lento y un comienzo tímido, se va descubriendo a sí mismo de manera tan atractiva como atrayente, hasta el punto que aún manteniendo prácticamente el estilo jugable uno tenga ganas de más y más sólo por saber cuál será el próximo episodio en la trama.
Jugabilidad
Que no os debería sorprender que pudiéramos coger el primer párrafo del apartado jugabilidad de nuestro análisis de “El Futuro Perdido”, añadirlo aquí y que nadie notara la diferencia. Los parecidos jugables son tan idénticos que es como intentar decir cuáles son las variaciones entre vosotros por la mañana y vosotros al cabo de unas horas. Quizá algo más cansados, quizá con el flequillo para un lado u otro, quizá ropa diferente porque habéis cambiado la muda de casa a la de salir a la calle..., pero poco más.
“La llamada del Espectro” hace exactamente eso. Cambia el escenario, cambia los puzles y todo, absolutamente todo se mantiene igual: los puzles que se añaden coherentemente en medio del guión por protagonistas o secundarios, los puzles que no vienen a cuento y surgen de comentarios del estilo “¡oh!, esa fuente me ha recordado a un gran puzle con agua”, los picarats que nos dan cuando resolvemos un acertijo, las monedas que encontramos por los escenarios repartidas y que podemos intercambiar por pistas, etc.
Hay nuevos puzles, otros remodelados de entrega anteriores y otros prácticamente idénticos. Quién se haya pasado los tres anteriores no encontrará grandes retos, pues a estas alturas ya se sabe por dónde cojean muchos acertijos y se ha ganado en agilidad mental. No obstante se sigue disfrutando de la experiencia de cabo a rabo, además de que no sólo se siente más fácil, si no que realmente es más fácil. Las monedas están escondidas en sitios más estratégicos y por lo tanto más sencillo de deducir. |