Convertir un juego de tablero con elemento de azar a formato digital siempre ha suscitado en mi ciertas dudas sobre la “legitimidad” de las partidas contra la IA. De ahí que títulos como Monopoly nunca me hayan llamado poderosamente la atención para jugar en un ordenador o consola. Pero Blood Bowl tiene un aliciente que atraerá a muchos aficcionados a los videojuegos: deporte violento de contacto. Ahora vamos a ver si esa promesa de hemorragias abiertas y huesos rotos consigue capturar con éxito nuestra atención.
Muy sangriento... pero perfectamente legal
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Jugar contra ciertos equipos suele conllevar que el terreno de juego parezca más un campo de batalla
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Es quizás la frase que mejor define a las tretas que cualquier jugador de Blood Bowl intente para dejar fuera de combate a un oponente. Y es que Blood Bowl es el deporte estrella que se practica en el Viejo Mundo de Warhammer para divertimento de sus habitantes. Una combinación de rugby con seres fantásticos como elfos, enanos u hombres bestia y con elementos más propios, diriamos, de la lucha libre; y si tenemos en cuenta que, en el mundo de Warhammer, casi todos tienen algo que echarle en cara a sus vecinos (solventado generalmente en grandes batallas)... Juntar a tanto agraviado en un mismo terreno de juego suele acabar en un montón de lesiones que, muchas veces, el arbitro hace que no ve para no convertirse él mismo en víctima. ¿He mencionado que hay un balón y el objetivo es anotar touchdowns con él? Bueno, para ciertos equipos, esto es algo secundario mientras quede algún jugador rival respirando sobre el terreno de juego...
Jugabilidad
Como ya ocurrió con el título del mismo nombre, allá por 1995, este nuevo Blood Bowl intenta capturar (con mucho más éxito) la esencia del juego de tablero de Games Workshop. El objetivo es dirigir a un equipo de 11 jugadores sobre un campo y anotar touchdowns en la línea de meta contraria, defendida por otro equipo. Y para conseguir esos touchdowns, todo vale: patadas, puñetazos, codazos, pisotones, cornadas, cabezazos,... con tal de derribar al oponente que bloquea el camino del jugador que tiene el balón en ese momento (o viceversa, si queremos evitar que el rival anote). No importa que, a resultas de un placaje, un jugador quede aturdido, inconsciente, lesionado o incluso muerto. Eso si, el arbitro vigilará (con más o menos éxito) que nadie se ensañe con un jugador derribado (lo único que se considera falta en Blood Bowl).
Sintetizado el objetivo del juego, en su modalidad para un solo jugador podemos disputar partidos únicos (algo así como una partida rápida), competiciones (campeonatos o series de partidos en los que el perdedor de uno es eliminado de la competición) y campañas (ligas o series de partidos en los que nuestro equipo obtendrá puntos según gane, pierda o empate encuentros y que otorgan premios en metálicos conforme a la clasificación final de los equipos). Dentro de estas opciones, podemos optar por elegir jugar en modo penetración o en modo clásico.
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A este jugador no le engaña su novia... Nació con los cuernos ya puestos
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El modo penetración toma las reglas básicas de Blood Bowl y las adereza con un puñado de lo que se conocen como reglas caseras. Entrenamientos al principio de partido (nos dan una probabilidad de conseguir un punto adicional en algún atributo para el jugador escogido), incentivos (contratar hinchas adicionales o hooligans que ataquen a los seguidores del rival, pergaminos mágicos, pociones, controles antidopaje para detectar a jugadores rivales usando pociones, guardaespaldas para evitar agresiones, sobornos al arbitro,... por citar algunas de las posibilidades), un sistema de envejecimiento de los jugadores (que reflejará el desgaste de los partidos y las lesiones sufridas y que, finalmente, llevará a cada jugador a retirarse) o la posibilidad de comprar mejor equipo para nuestros jugadores (si bien tiene una duración y se desgastará poco a poco a lo largo de los partidos) son algunos de esos añadidos en el modo penetración y hacen que hasta un simple partido gane en colorido. Por supuesto, donde más peso ganan estas opciones es en campeonatos y ligas pues, con el dinero que se gana tras cada partido y los premios en metálico, podemos ir mejorando nuestro equipo con jugadores adicionales para sustituir a los lesionados o a los que se retiren, ampliar los fondos para comprar incentivos, contratar más animadoras (influyen en la posibilidad de un evento de saque), más médicos o más repeticiones de tiradas. Además, el modo penetración nos permite elegir si queremos disputar los encuentros en tiempo real o por turnos, si bien en tiempo real tenemos la concentración, que nos permite detener temporalmente el juego para poder cambiar ordenes o dar nuevas a nuestros jugadores.
El modo clásico utiliza las reglas de quinta edición de Blood Bowl y hace abstracción de los contenidos adicionales de penetración. Es, por así decirlo, la experiencia más próxima a jugar Blood Bowl de tablero en nuestros ordenadores. Conserva opciones tradicionales como animadoras, médicos y repeticiones de tiradas, además de poder contratar jugadores estrella mercenarios (sólo para un partido) y permite comprar unos pocos incentivos (médicos o segundas tiradas adicionales sólo para un partido concreto) y sólo permite jugar por turnos, si bien esto lleva a un tipo de partidos mucho más planificados y concienzudos, en los que se degusta mucho más cada pequeño choque entre jugadores.
Sin embargo, hay una serie de puntos que deslucen este apartado. El primero es la selección de equipos disponibles. Si partiesemos de la idea de que Blood Bowl (el de tablero) es un juego nuevo con pocos equipos todavía, sería perdonable que su equivalente digital hiciese lo propio y sacase nuevos equipos en expansiones a la par que lo haría el juego de tablero. Pero la verdad es que el Blood Bowl de tablero es un juego ya asentado, con un número de equipos que supera holgadamente la docena... Y el título que nos ocupa sólo incluye ocho (humanos, skaven, Caos, enanos, elfos silvanos, lagartos, orcos y goblins), con los demás viniendo próximamente en expansiones. Y otro problema que lastra su jugabilidad de forma alarmante, en el modo de un jugador, es una IA... que controla a voluntad el generador aleatorio de números. |