Qué alegría más grande siente uno cuando ve como una de las sagas más importantes y famosas del mundo de la velocidad renace de sus cenizas con una versión que deja en pañales a las anteriores entregas. Ya era hora que Need for Speed tuviese una entrega que le hiciera justicia, y es que de un plumazo recuperará buena parte del crédito perdido en los últimos tres años.
Buen cambio de rumbo
Need for Speed: Carbono, Need for Speed: Undercover, Need for Speed: Pro Street, Need for Speed: Underground 2. Son entregas que ya han caído en el olvido al no poder competir con las entregas que realmente nos hicieron vibrar como Most Wanted, Hot Pursuit o el primer Underground. Todos ellos supusieron un hito dentro de la saga, bien sea por su tremenda calidad o por el cambio radical que ofrecían. Veamos si Need for Speed Shift consigue lo mismo.
Lo que primero salta a la vista es que el juego pasa de cualquier tipo de argumento, actores reales o demás parafernalia con la que adornar su juego de carreras. Este es un racer puro y duro donde lo que tendremos que hacer es llegar el primero. Olvidaos de escapar de la policía, retar a los conductores de los barrios bajos a carreras por los cañones o demás chuminadas. Puede que a muchos les gustase dicha ambientación, pero también apuesto a que otros muchos sufrían al tener que aguantar dicha presentación. De lo que no tengo ninguna duda es que los dos perfiles de jugadores descritos buscaban un buen juego de velocidad al acercarse a anteriores entregas de Need for Speed, y no creo que la ausencia de la trama argumental los vaya a alejar de este Need For Speed Shift.
Lo segundo que salta a la vista es que con esta entrega se vuelve a las carreras en circuito cerrado y de carácter “profesional”. Digo esto porque no tendremos que recorrer ninguna ciudad más en busca de carreras, ni participar en pruebas que nos lleven de una punta del mapa a la otra. Puede que muchos me recuerden que Need for Speed: Pro Street ofrecía esto mismo, pero la falta de personalidad y un desarrollo no muy atractivo terminó por minar todas las esperanzas que teníamos puestas en él en su día. Sin embargo, con esta nueva entrega se ha buscado algo más de realismo y de competición, que exija al piloto su máximo y no los mayores reflejos para superar el tráfico, los obstáculos y a sus rivales.
El anterior párrafo me lleva a comentar otra de los elementos más característicos de este Need for Speed Shift: el acercamiento hacia un estilo de conducción más realista. Parece ser que con esta nueva entrega se ha pretendido ofrecer un concepto de juego más cercano al simulador que al arcade, lo cual choca frontalmente con lo visto en las últimas entregas de Need for Speed.
El número de coches incluidos superará los 60. Podremos escoger desde un SEAT León Cupra hasta un Dodge Challenger pasando por auténticas máquinas del asfalto como un Bugatti Veyron, Pagina Zonda R, Lamborghini Reventón o el Porsche Carrera GT. Con respecto a los circuitos incluidos, los hay oficiales como Laguna Seca, Spa, Silverstone, Nürburgring o Brands Hatch.
Jugabilidad
Como decía, Need for Speed Shift se acerca más a la simulación que al arcade. Para ello, Slightly Mad Studios han decidido prescindir del trabajo realizado por anteriores estudios en las pasadas entregas y desarrollar un motor de física que pudiese soportar situaciones más reales en carrera. Ahora veremos unas reacciones mucho más realistas, una presencia de la inercia mucho mayor y unas respuestas de los vehículos mucho más acordes a la realidad.
Con esto no quiero decir que Need for Speed Shift sea un simulador puro y duro, pues para empezar hay que comentar que el sistema de control no nos permite controlar muchos aspectos del vehículo. Sí que es verdad que se han incluido diferentes modelos de conducción que van desde todas las ayudas posibles hasta un modelo de conducción que anula hasta las propias ayudas que dan los fabricantes con sus vehículos. A pesar de esto, mientras juguemos nos bastará con que aceleremos, frenemos y giremos. Así se consigue captar al público de los Need for Speed anteriores, pues es muy accesible, y también se ofrece un producto interesante para los amantes de la conducción realista.
A vueltas con el motor de física, hay que decir que simula con éxito la mayor parte de las situaciones, aunque a mí me ha preocupado mucho el poco peso que los vehículos tienen cuando circulan a altas velocidades. He llegado a tocar a un rival hasta conseguir que hiciese un trompo y verlo cómo pasaba por encima de mi vehículo como si se tratase de un objeto de unos 100 Kg. en vez de los mil y pico kilos que debe de pesar. También he tenido problemas con los roces de la parte baja de mi coche con el pavimento, algo que me resultó muy molesto en la prueba de Ambush Canyon de Resistencia, pues hay una zona donde cambia el pavimento, y donde resulta complicado no perder tiempo bien por frenar o bien por la pérdida de control al producirse un salto entre los dos tipos de asfalto. Esta situación se produce también en otras partes de algunos circuitos como Spa. También existe la opción de modificar los reglajes de los coches para hacer que la suspensión sea más blanda y nos permita pasar los baches con menos problemas, pero tampoco se consigue solventar el problema de forma definitiva. Por cierto, ya que lo he mencionado, Need for Speed Shift ofrece buenas opciones de personalización en los reglajes de todos los vehículos. |