¿Qué importa el medio o camino hacia una emoción si es especial y será recordada por los siglos de los siglos? ¿Qué más da si lo que te emociona está narrado en primera persona, en 2D, con textos, con viñetas, en digital, en 35mm o juntando unas pocas letras? ¿Qué, y maldita sea, importa el medio si lo realmente importante es el poso que queda en tu interior? Los videojuegos tienen alma, ya lo sabéis, y muy frecuentemente ésta es exprimida y violada dejando a unos vistosos muertos vivientes totalmente huecos por dentro. Pero de vez en cuando conocemos a uno que quizá no es el mejor vestido, ni el más guapo, pero que cuando nos deja nos percatamos de la inmensa impronta que ha dejado en nosotros y lo mucho que le echamos de menos. Ése, señoras y señores, es The Walking Dead – Season 1.
Sí, afortunadamente un trabajo que no tiene nada que ver con la serie de TV
¿Nunca os ha pasado esa frase o momento destroza neuronas en la que alguien cerca vuestro dice “Oh, me encanta “I Love Rock’n’Roll”, que grande es Britney Spears, siempre innovando” y tu piensas…”pero por favor, un poco más de cultura, que es un tema de The Arrows”? Seguro que en algún momento u otro os ha pasado algo parecido con cualquier otra versión musical. Pues bien, con The Walking Dead pasa algo parecido: cuando alguien dice “que grande es la serie de televisión” uno no puede pensar lo siguiente: “pues porque no te has leído el cómic”.
No se trata de ningún tipo de elitismo, ni de superponer los gustos de uno por encima de los del resto. Eso es sólo una banalidad cuyo territorio dejamos para los foros y personas que le quieran dar cancha. De lo que se trata es que el cómic es una obra de personajes, de supervivencia, de mentes en las que no importa quién es el bueno, el rápido, el listo, el alto, el guapo, el cobarde o el valiente. Lo único que importa es que son supervivientes, que cada día han de pelear por su vida y que el pasado siempre estará al acecho para recordarles con pesadillas a la luz del sol que su amante, amigo, padre, hermana o hijos quedaron atrás, bajo las más atroces de las situaciones.
El cómic es denso, sin escrúpulos, sin concesiones de cara a la galería, mordaz, pura dinamita para la mente y que tras más de cien números sigue manteniendo la tensión, el odio, la sangre y la rabia como el primer día. El cómic es una experiencia demoledora y contundente que deja sin respiración, que impacta al cerebro y al corazón y no a vuestros ojos o estómago. El cómic es una historia psicológica con detalles de una dureza humana que, mal que nos pese, en televisión no han tenido cojones (quizá por no querer que la serie se emitiera a las 2 de la madrugada o quizá, simplemente, porque querían darle un enfoque más suave) de representar.
La serie de televisión tiene sus momentos, pero comparado con el cómic es como poner a un lado a The Punisher y al otro a algún personaje de Scooby Doo y decir que son el mismo personaje. No, no lo son. ¿Son medios distintos? Es obvio, lo que funciona en el cómic no tiene por qué funcionar en televisión, pero sólo hasta la tercera temporada de TV de The Walking Dead no se han puesto las pilas en empezar a enseñar un poco de la contundencia psicológica que en el cómic hay página tras página.
Os contamos todo esto porque es útil, y muy meritorio para Telltale Games, que The Walking Dead - Season 1 sea una adaptación tan excelente del cómic. Le falta aun más visceralidad, más malicia y sobre todo aun más impacto (y es que en el cómic hay escenas que no sabemos si en videojuego o serie tendrán el valor de llevar a cabo de lo bestiales que son), pero no falla en algo vital y casi o más importante: los personajes. Cada uno con un arco argumental que puedes no compartir, disentir o incluso odiar, pero que te crees y comprendes por el simple hecho de que están viviendo al límite una situación en la que lo único importante es sobrevivir.
5 capítulos: un nudo en el corazón
“Teme más a los vivos que a los muertos”, hazlo, porque los vivos son egoístas, si se encuentran con algún desconocido y ven peligrar su frágil cúpula de supervivencia quizá ataquen primero y pregunten después. Los vivos buscan su supervivencia por encima de cualquier cosa, el bien y el mal, ya no importa, la honestidad, la ética o la moral menos si se trata de dejar a un amigo atrás para que sobrevivas tú y el grupo que intentas mantener con vida. Pensar rápido o simplemente no pensar: actuar buscando el bien personal que te permita sobrevivir. No hay más, no hay lecciones ni juicios.
Lee y Clementine se han ganado, por derecho propio, estar en la cumbre de los mejores personajes que jamás ha parido un videojuego. Él, con un pasado oscuro (que explican en los primeros cinco minutos de juego, así que tranquilos por los spoilers), encuentra en la pequeña y adorable Clementine la fuerza vital para avanzar. Su única meta es ayudarla a sobrevivir, cuidarla por encima de cualquier cosa o de cualquiera. Sólo importa ella. Eso no quiere decir que Lee no ejecute a lo largo de los cinco capítulos una expiación o catarsis que le lleve a ayudar a todos los demás, que le lleve a liderar en primer plano o en la sombra una macedonia de personajes a cada cuál más difuminado.
Está el cobarde, el padre de familia, la estresada y presionada, la sospechosa bondadosa. Pequeñas etiquetas para múltiples personajes con los que vamos conviviendo a la vez que conociendo. La grandeza de la obra de Telltale Games es la misma que decíamos antes del cómic: en cualquier momento ese que consideramos nuestro amigo del alma puede desaparecer. En cualquier momento esa jovial chica con la que hemos estado hasta tonteando puede, apenas cinco minutos más tarde, ser devorada sin piedad por culpa de la negligencia de un cabrón que en teoría creíamos bondadoso. Cada capítulo flota en un mar de nitroglicerina que sabes que tarde o temprano va a explotar, el problema es que no sabes cuándo.
Como veis no damos ningún dato, ni ningún nombre, ninguna referencia a algún capítulo tampoco. La “Season 1” ya ha finalizado y ya se puede ver el cuadro con la perspectiva completa, de esa manera ya es posible asegurar que sufriréis, que hay escenas, repartidas a lo largo de las 11 horas que os puede durar el juego, que se quedarán grabadas a fuego en vuestra retina. Momentos de una tensión y fuerza dramática que no sólo es probable que os emocionen y os hagan aplaudir, sino que también os hagan derramar alguna que otra lágrima. Todo mérito, por supuesto, de Telltale Games. |