Los juegos de gestión económica y administrativa han tenido un ligero aumento en los últimos años, tras sus inicios en la década de los noventa con SimCity y otros derivados como Theme Hospital o Theme Park World. Por otra parte también tuvieron su lugar algunos más serios como Caesar o Faraon, todos con un estilo muy marcado. La diferencia entre esos brillantes títulos y algunos horrendos que han salido en los últimos tiempos intentado gestionar desde hoteles hasta campos de golf, es la capacidad para sorprender al jugador, teniendo todos sus elementos bien cohesionados y con un ligero toque de humor para imprimir ritmo a la partida. ¿Habrá conseguido Tropico 3 cumplir estas premisas básicas? Veámoslo.
Conviértete en El Presidente
El objetivo de Tropico 3 consiste en llevar una humilde isla paradisíaca situada en el caribe con unos pocos habitantes, hasta el mayor esplendor posible. Nosotros tomaremos la posición de “El Presidente”, que no sólo será un hombre de negocios, si no que hará las veces de gestor político y será el conductor de la población. El primer paso será elegir si deseamos un personaje o si, por el contrario, queremos crear nuestro propio líder.
La época elegida es la guerra fría, entre los años 70 y los 80, pudiendo escoger a políticos carismáticos de la época como Fidel Castro, Che Guevara, Perón o Pinochet. Como no podía ser de otra forma, dependiendo del personaje que escojamos tendremos unas relaciones u otras con los dos bloques que se reparten el mundo: el capitalista y el comunista. De la misma forma si creamos nuestro propio protagonista podremos escoger sus atributos como las relaciones con otras naciones, su pasado, su cultura, etc. Ambos bandos intentarán negociar con nosotros y atraernos hacia su lado, dependiendo solamente de nosotros si nos dejaremos seducir completamente por alguno de ellos o preferimos mantenernos distantes de ambos para mantener el equilibrio obteniendo de esa forma ventajas comerciales con todos.
Jugabilidad
Contaremos con dos modos de juego principal: uno será el modo libre, donde podremos crecer sin límite, y otro será el modo campaña, en el que mediante diferentes misiones iremos progresando y enfrentándonos a varios hechos históricos reales como la crisis de los misiles de Cuba. Ambas modalidades nos ofrecerán multitud de horas de diversión, aunque si realmente queréis desarrollar una partida larga, compleja y completa en todos los sentidos os recomendamos empezar con el modo libre.
Nuestra isla no será más que un puñado de casas en un principio, además del edificio del gobierno y una salvaje selva por explotar. Tendremos que llevar a nuestro pueblo a lo más alto, bien sea por la vía industrial o mediante la agricultura, pero tendremos que generar empleo, comerciar con otras naciones y ofrecer bienestar a los ciudadanos. La gracia es que existirán múltiples vías para hacerlo, y es que podremos ser presidentes de un gobierno más o menos democrático donde haya oposición con voz y voto, o por el contrario ser un dictador recordado por su gran puño de acero. Todas estas decisiones tendrán sus consecuencias, y es que si no gobernamos de la forma adecuada, los enemigos de nuestro gobierno podrán formar guerrillas y atacarnos, incluso intentar asesinar a nuestro personaje, que siempre tendrá el ayuntamiento como refugio principal.
El crecimiento de las zonas urbanas debe estar bien organizado: carreteras, puertos, hospitales, zonas de cultivo, fábricas, etc. Es conveniente que el trabajo no esté muy lejos de los hogares, sin embargo también lo es tener bien diferenciadas las zonas residenciales de las zonas industriales, y al igual que en el resto de apartados del juego, lo ideal será encontrar el término medio que complazca un poco a todos los habitantes. ¿Prefieres complacer al pueblo o por el contrario dar un buen salario a los militares para asegurar que tengan reprimidos a los disidentes de nuestro gobierno? De nuevo, en nuestra mano queda.
Una gran inversión de cara al futuro consiste en crear escuelas y otorgarles un gran presupuesto, de esa forma surgirán ciudadanos expertos en muchas materias y que requerirán poco dinero, mientras que si no invertimos en educación tendremos que depender de analistas extranjeros, que mirarán por el bien de su bolsillo antes que por el verdadero beneficio para la nación. Cuando tengamos bien asentadas las bases de una población en crecimiento tendremos que pensar en el turismo y la inversión de capital extranjero, que será una gran fuente de ingresos. También podremos optar por nacionalizar la industria hotelera y gestionarla completamente, algo que probablemente alejará a un gran número de turistas aunque obtendremos más ingresos de los que sí deciden acudir a nuestro pequeño paraíso.
Puesto que dirigimos todos los aspectos políticos podremos formular leyes (como permitir el matrimonio entre homosexuales sin ir más lejos) o realizar discursos con diferentes promesas para calmar los ánimos de una población algo revuelta, aunque siempre teniendo en mente que si no las cumplimos el enfurecimiento llegará a cotas más altas.
Durante toda la partida nos daremos cuenta de que Tropico 3 desprende un peculiar sentido del humor, desde las misiones que nos proponen hasta la frase que nos puede decir cualquier habitante. No es que cuente chistes ni nos vaya a provocar carcajadas, pero lo cierto es que constantemente tendremos una mueca de sonrisa en la cara provocada por lo pintoresco y ridículo de algunas situaciones.
La interfaz es bastante clara y nos deja la mayor parte de la pantalla limpia de complejos menús, sin embargo nos llevará algunas horas manejarlo a pleno rendimiento. Una función realmente util es la pausa inteligente, que se activará durante el modo construcción. La velocidad por defecto es demasiado lenta para una partida larga, teniendo disponible la opción de acelerar o ralentizar el ritmo. La cámara nos dará la opción de acercarnos o alejarnos del escenario, así como girar nuestro punto de vista lateralmente y verticalmente. En ocasiones estos movimientos serán esenciales para colocar las carreteras y edificios en la posición adecuada y evitar momentos bastante frustrantes, por lo que manejar correctamente el ángulo de vista será algo esencial.
Por último comentar que dispondremos de una serie de logros internos del juego, que a pesar de no estar comunicados con ninguna red como Games for Windows o Steam, nos ofrecerán varios retos adicionales que nos impulsarán a explorar un poco más a fondo todo el producto si queremos desbloquearlos. Es una lástima que no se puedan sincronizar, y más existiendo una versión del juego para Xbox 360, pero menos da una piedra.
Multijugador
El juego no dispone de modo multijugador propiamente dicho, pero sí tendrá algunas opciones en línea como consultar los rankings de otras personas o visitar sus islas. Se trata de un mero añadido pero que siempre puede ser interesante para “picarnos” con un amigo.
Gráficos
A nivel técnico nos encontramos ante unos bellos escenarios muy detallados, que nos harán disfrutar de un bonito paraje natural y de unas puestas de sol muy agradables. De la misma forma todas las unidades y edificios cuentan con un nivel de detalle impresionante, raramente visto en ningún juego de estrategia de este estilo. El único aspecto negativo es que algunas construcciones tienen una gran similitud entre ellas y no podremos ver a simple vista de qué se trata, aunque nada que no solucione poner el ratón por encima para ver el rótulo de la edificación. El rendimiento está bastante ajustado en cuanto a la tarjeta gráfica se refiere, aunque un procesador de doble núcleo y al menos 2GB de memoria serán recomendables para moverlo con soltura.
Música/Sonido
El apartado sonoro es de lo más sorprendente de este título, ya que cuando no te esperas nada especial te encuentras con unas excelentes composiciones. Para empezar, una música caribeña muy alegre nos acompañará durante toda la partida, y os podemos asegurar que por muchas horas que juguéis no os cansaréis de escucharla. Por otra parte estará el ruido ambiental, ya sean de voces de los ciudadanos o efectos especiales en determinadas acciones, pero tampoco cansan, ofreciendo muchos de ellos una lograda ambientación de la ciudad y la naturaleza.
Por último comentar las voces, y es que el juego ha sido doblado totalmente al castellano, escuchando cientos de frases y diálogos provenientes de cualquier ser vivo de la isla, todos con un toque de humor muy especial.
Edición Española
Nos encontramos ante un producto totalmente localizado de forma más que correcta. El juego se venderá únicamente en edición especial, e incluirá de forma completamente gratuita el juego Tropico 1 Edición Oro, así como dos mapas extras y dos avatares exclusivos. El manual incorporará citas de cada uno de los personajes históricos incluidos y explicará de forma básica los movimientos y las unidades disponibles.
Conclusión
Trópico 3 es uno de estos juegos de los que no te esperas nada en especial y te sorprenden gratamente, y es que los chicos de Haemimont, desarrolladores de Imperivm o Tzar, han sabido tomar la esencia de la saga y llevarla a unas cotas de calidad desconocidas hasta ahora. Estamos ante un título variado y divertido, con multitud de opciones tanto de gestión económica como política, y que nos llevará a pasar decenas de horas pegados a la pantalla de nuestro ordenador, acompañados por unos bellos paisajes y unas alegres melodías de indudable calidad. En resumen, un cuidado apartado jugable aderezado con un bonito envoltorio que lo convierten en un imprescindible para todos los amantes de la estrategia y la gestión.
Lo mejor: Apartado jugable variado y divertido, el humor constante, la banda sonora y la profundidad ofrecida.
Lo peor: El comienzo es algo lento, y el correcto uso de la cámara es imprescindible para poder avanzar con eficacia.