Primero fue el impacto con una campaña visceral carente de guión y un multijugador sorprendente. En el segundo mejoraron la campaña y añadieron el modo horda, pero pecaron de ambiciosos y el multijugador se resintió. Ahora Epic va a por todas y a la tercera es la vencida, porque tanto campaña como experiencia en línea crean una bestial simbiosis de la que es imposible soltar el mando. Se salen por todos lados y tiran la casa por la ventana con un frenesí de violencia, acción y explosiones que genera un ritmo que va siempre a más. La mejor campaña y el mejor multijugador de la franquicia se dan cita en esta parte, ¿alguien lo dudaba?
El mejor Gears of War, la mejor versión de Epic
Más de lo mismo, pero más grande, más adictivo, más bestia, más gore y sanguinario, más multijugador, más modos, más gráficos, más iluminación más coleccionismo de logros, objetos, insignias y medallas. Más, más y más. ¿Acaso esperabais algo distinto en esta tercera parte? Epic hace un pequeño manual de cómo hacer una secuela y aumentan su envergadura sin salirse del plano en el que se han mantenido durante toda la franquicia. Las innovaciones son las esperadas y deseadas en una continuación y, por supuesto, la esencia Gears of War no sólo se mantiene sino que se perfecciona y se engrandece.
Los chicos de Epic no fallan esta vez. Los tanteos dramáticos en la segunda parte alcanzan ahora cotas mucho más definidas y mejor contadas, los experimentos como llevar un tanque/jeep en Gears of War 2 se eliminan por completo y las propuestas del estilo son mucho más directas y definidas. No hay apenas fisuras, Gears of War 3 es una línea ascendente y constante en lo jugable hasta llegar a un súmmum de combate final. Lo mismo es extrapolable a la evolución del multijugador durante toda la saga, Epic ha ido con paso firme y algunos tropezones (como los fallos durante las primeras semanas de Gears of War 2) hacia el mejor multijugador que existe en tercera persona.
Así pues se ha cerrado el circulo en una superproducción que es todo lo que los fans desearían tener de Gears of War 3, y Epic aún les ofrece más con una transformación a mejor en lo gráfico verdaderamente sorprendente. La compañía que en su día maravillara al mundo con Unreal Tournament se ha labrado un hueco en esta generación gracias a su motor gráfico y a una bandera de testosterona, acción y visceralidad: Gears of War 3. Epic no sólo ha hecho los deberes aplicadamente, sino que además ha hecho trabajo extra (como apasionados de su trabajo que son) al escuchar a los fans y, en definitiva, al crear un Gears of War que siendo más de lo mismo resulta a la vez mucho más que una simple secuela.
Guión: A Marcus no le abrazaban de pequeño
Se dice que aquellos niños que sufren de algún episodio traumático en su adolescencia o no reciben el cariño suficiente de sus padres, quedan marcados de por vida y desarrollan una actitud más radical y violenta hacia los demás. La falta de amor se desarrolla en una falta de amor hacia el resto. Por eso, quizá, es de entender que Marcus Fénix arrample con todo sin mediar palabra, acribille a cuanto monstruo hay a su alrededor sin
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casi importarle o que, prácticamente, pueda escupir en la pared y agujerearla. En el fondo no hace todo eso por salvar a los humanos, lo hace porque está cabreado, porque su padre no le abrazaba de pequeño. Por lo tanto, su misión será ir en busca de su padre.
Más allá de la pequeña metáfora se podría hasta pensar, irónicamente, que Gears of War es un JRPG, por aquello de que el protagonista de turno tenga un trauma infantil con su padre. Pero más allá de ese tópico nos encontramos con otro: Marcus tiene un pasado y esa es la piedra angular sobre la que gira Gears of War 3. Se inicia el juego con un pequeño “anteriormente en Gears of War” explicándonos los acontecimientos sobre los que giraron los anteriores títulos. Se nos narra cómo la humanidad arrasó el planeta Sera con los Martillos del Alba tras el día E (en el que aparecieron los Locust) y cómo muchos civiles se separaron del gobierno y de la CGO por haber sacrificado ciudades enteras por la destrucción del enemigo. También se nos describen los hechos de la segunda parte: cómo la emulsión se apoderó de los Locust, cómo estos mutaron y luego se tuvieron que tomar medidas extremas (al final de GoW2) para impedir el avance de los enemigos.
El primer Gears of War podía ser resumido en apenas una línea de guión, en la segunda parte la cosa mejoró y, aunque tópica y con ingentes dosis de testosterona (“Menos hablar y más luchar” y demás frases hechas de machotes), se amplió el registro dramático e incluso se permitían tontear con escenas emotivas, con piano de fondo, para apelar a la lágrima fácil. Ahora todo eso se multiplica a diferentes niveles. Ahora la trama es mucho más larga, más elaborada, con giros de guión, sorpresas nada esperables ni previsibles y bastantes momentos dramático/emotivos. La ambientación, sin duda gana enteros con los secundarios y con los comentarios de los que nos acompañan, dando más envergadura a las ciudades y escenarios por los que pasamos y por lo tanto, transmitiendo más humanidad y color en el guión. |